La obra evoca la crisis y el derrumbe
ideológico, manifestando la enfermedad social, la vulnerabilidad de la vida y
los poderes en pugna. Pero también propone formas colaborativas, respetuosas y
amorosas de vivir con el otro y la naturaleza.
Finalmente asocia el “caer para
transformarnos” como una situación inminente para la sobrevivencia. Así,
abstrae la idea de poner fin al modelo imperante que no ha dado respuesta a la
felicidad humana.
“En esta creación se abordan líneas
fundamentales: el derrumbe, que apareció en un momento social e histórico
cuando sentimos que todo se desmoronaba a nuestro alrededor. Entonces nos
preguntamos cómo este derrumbe atraviesa por el cuerpo.
Pero luego cómo eso se transformaba y
llegamos al amor, a las relaciones y a la comunidad. Y de algún modo mostrar
cómo la compañía, como familia, fue construyendo una nueva posible relación a
través de ritos”, comenta la directora Carolina Bravo.
Los siete intérpretes en escena danzan
entre abrazos, caídas y movimientos donde se sostienen unos a otros, en un
trabajo que la coreógrafa califica como un viaje de aprendizaje con la Compañía
Movimiento.
“El nombre de la obra tiene que ver con la
escucha. Al estar en el proceso y al reflexionar sobre las crisis, los cambios,
los derrumbes, lo que nos importa que siga existiendo, pareció evidente que
había que escuchar.
Y el viento es una metáfora de eso que está un poco oculto
y que hay que poner atención apenas como un susurro para volver a hacer crecer
la naturaleza, por cierto, como madre de todo nuevo comienzo de vida”, asegura
Bravo.
La obra es el resultado de un proceso
creativo inspirado en el libro “Manifiesto” del filósofo y musicólogo chileno
Gastón Soublette (Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2023). Es
la última creación de la Compañía Movimiento y fue estrenada en 2022 en el
contexto de la conmemoración de los 25 años de existencia de la compañía.
“Trabajar en esta colaboración con la
Compañía Movimiento ha sido un desafío y una felicidad al mismo tiempo. Fue una
sorpresa que me invitaran dada su trayectoria porque son referentes de la danza
y fueron profesores.
Tenía la curiosidad de ver qué podíamos
hacer en conjunto, descubrir qué hay de nuevo en personas que uno conoce hace
mucho tiempo, ¿acaso sería posible que apareciera una danza nueva? Este proceso
me ha develado otras profundidades de la danza y creo que eso es impagable”,
finaliza la directora.
Para los integrantes del colectivo, la
experiencia ha sido enriquecedora y demuestra su vigencia: “El público podrá
ver nuevamente la fuerza de la compañía, el riesgo que hemos tomamos tras 27
años de trabajo conjunto. El montaje habla que avanzamos todos juntos, que si
estás un poco más lento, retrocedo para recogerte.
Hay mucha escucha, un ambiente familiar,
un sentido tribal. Toda esta transformación la dejamos en escena para terminar
unidos en comunión. La gente cuando decide hacer artes escénicas lo hace por un
tiempo, cuando está joven y nosotros nos atrevimos a continuar y a resistir”,
comenta Vilma Jiménez.
«Es una satisfacción muy grande
pertenecer a la Compañía Movimiento desde 1997. Han sido obras sin parar donde
el cuerpo pueda expresar y decir lo que está sucediendo, una crítica social o
simplemente descubrir juntos el cuerpo. Nos hemos sostenido. Yo diría que eso
es lo que me tiene aquí, porque coincidimos en pensamiento, en el amor a la
danza», agrega Teresa Alcaíno.
18 al 28 Jul. Ju a Sá — 20.30 h, Do — 17.30 h. Paga lo que puedas desde $4.000 en gam.cl



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