julio 14, 2026

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Nuevo libro reconoce al arte ecológico como un movimiento creciente en Chile

El jueves 30 de julio, a las 18:30, en el
Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) será lanzado el libro Recolección.
Artes en defensa de la naturaleza en Chile. La publicación incluye siete
ensayos de varios autores, 68 reseñas de artistas, colectivos y obras que
entrelazan prácticas artísticas con el conocimiento y el cuidado de la
naturaleza.
 

Como un archivo inconcluso y abierto, el
libro Recolección. Artes en defensa de la naturaleza aborda la creciente
integración de artes, ciencias y ambientalismos a través de un compendio de
iniciativas e hitos históricos y la reunión de diversas perspectivas
transdisciplinarias y socioecológicas.
 

Siete ensayos, un mapeo histórico, una
guía metodológica y un relato fotográfico son parte de la propuesta editada por
la curadora y editora Maya Errázuriz; la comunicadora de las ciencias Nélida
Pohl y la historiadora del arte Catalina Valdés, con indagaciones desde la
conservación, la antropología, las humanidades ambientales y la ilustración científica,
entre otras.

 La publicación reúne obras de las diversas
áreas de las artes visuales contemporáneas, residencias artísticas y otras
prácticas que articulan la creación y la investigación, las comunidades y sus
territorios, los saberes locales y sensibles, los conocimientos de las ciencias
de la ecología y las diversas estrategias del activismo ambiental, reconociendo
que se trata de un movimiento múltiple y creciente que puede caracterizar al
arte chileno actual.
 

En el prólogo de la ecologista Sara
Larraín llama a articular narrativas de resistencia en torno al arte, la
ciencia y el activismo —y artivismo— en pos de transformaciones sociales
urgentes.
 

Larraín invita a generar experiencias de
reconexión para promover la condición de inseparabilidad con la naturaleza, la
justicia socioambiental y los derechos de la naturaleza. Así, propone activar
lenguajes con conciencia y ética, donde “cada ser humano es responsable del
cuidado de la naturaleza” en una alianza entre arte, ciencia y ciudadanía como
“red ecológica”.
 

El ensayo escrito por las editoras recorre
la historicidad de los cruces entre artes, ciencias y medioambiente en Chile.
  

Identificando una intensificación en la
década de 1970, las editoras analizan las prácticas recientes y reconocen
la importancia de ciertas interrogantes, entre ellas, cómo “co-crear con
aquellas comunidades que enfrentan los problemas ambientales más apremiantes”.
 

En el ejercicio inédito de recolección de
obras, lugares e hitos, las editoras reconocen la diversidad de creatividades
ecológicas y conocimientos situados, elaborados desde una integración
disciplinar de quienes trabajan por la naturaleza y proponen formas
colectivas para cuidarla.
  

“Las artes socioambientales asumen un
carácter relacional y de co-creación que deshace las lógicas de autoría
individual y de obra acabada” manifiestan las editoras, quienes recuerdan que
“la creación artística de los pueblos originarios se constituye como un primer
precedente para la convergencia entre arte y ecología”.
 

El libro incluye seis ensayos escritos en
dupla o de forma individual por Consuelo Biskupovic y Gabriela Simonetti-Grez,
Pablo Chiuminatto y Sofía Rosa, Camila Marambio y Bárbara Saavedra, Fernanda
Oyarzún, Cristián Vargas Paillahueque, Carolina Castro Jorquera y Carla
Pinochet Cobos. Provenientes de diversas disciplinas y campos de acción, estos
autores abordan una diversidad de miradas actuantes al ambientalismo.
 

Biskupovic y Simonetti-Grez levantan las
genealogías de estos temas desde movimientos como la filosofía alternativa para
el desarrollo en Chile, promovida por pensadores y activistas como Manfred
Max-Neef y Manuel Baquedano en los 70, haciendo un llamado desde el presente a
una “ciudadanía ecológica” participativa.
 

Chiuminatto y Rosa abordan los
desplazamientos del lenguaje en torno a la palabra ecosistema evaluando, desde
la perspectiva de las humanidades ambientales, qué se gana y qué se pierde con
los desplazamientos y apropiaciones de conceptos entre un campo disciplinar y
otro.
 

Marambio y Saavedra, en tanto, relatan la
experiencia de la integración de artes, ciencias y cultura ancestral en el
Parque Karukinka en la región de Magallanes, al alero de la conservación de
bosques primarios y especies que conforman la biodiversidad fueguina.
 

Con la perspectiva que da el cierre de un
ciclo, las autoras cuentan cómo desde 2011 comenzaron a integrar prácticas
científicas y artísticas para la conservación.
 

Oyarzún, por su parte, analiza imaginarios
ecológicos a la luz de la ilustración científica, proponiendo un breve
recorrido histórico marcado por la llegada del naturalista francés Claudio Gay
a Chile en 1828. Reflexionando en torno al ideal estético que prevalece en las
ilustraciones privilegiando principios de individualidad y estabilidad, se
pregunta por las formas que asumirán las artes de la naturaleza frente al
adelanto en las investigaciones de la biología y la ecología contemporáneas.
 

Vargas Paillahueque, a su vez, reflexiona
sobre el potencial resignificador de formas de vida ancestrales y de
resistencia indígena, impulsadas por las perspectivas anticoloniales y las
reivindicaciones territoriales. Profundiza en la comprensión de la naturaleza
de la cultura mapuche y señala las convergencias que tiene el pensamiento
ecologista con estas maneras de ver el mundo.
 

Por su parte, la curadora Carolina Castro
aborda arte, ecología, institucionalidad y espacios dedicados a las ciencias
ambientales, los cuales son interpelados a abrirse transdisciplinariamente en
busca de alianzas innovadoras y transformadoras, recabando la labor de lugares
como la Unidad de Artes y
Desastres de CIGIDEN
(Centro de Investigación para la Gestión Integrada del
Riesgo de Desastres); el Instituto de Ecología
y Biodiversidad
(IEB), y el Centro Internacional Cabo de
Hornos
(CHIC).
 

Cerrando la sección de ensayos, Pinochet
Cobos indaga en el rol de las prácticas artísticas como reflejo de la
conciencia crítica de una época, incluyendo las complejidades que se presentan
a la hora de validar y financiar los proyectos.
 

Reconoce que las artes pueden jugar un rol
neutralizador de conflictos socioambientales, perpetuando recorridos
hegemónicos de circulación, advirtiendo, por ejemplo, del riesgo del
extractivismo cognitivo de saberes indígenas relacionados con la naturaleza.
 

El libro se propone como un archivo
—inconcluso y dinámico— de manifestaciones de arte ecológico. Intentando cubrir
la mayor amplitud del territorio nacional, se agrupan iniciativas
contemporáneas diversas, tales como Tsonami; Atlas Nativa; el Centro de Estudios del
Agua (CEA)
; el Museo de Historia
Natural Río Seco
; organizaciones como el Círculo de
Ilustradores Naturalistas de Chil
e; instancias
como la Bienal
Concepción Arte & Ciencia
; y residencias como CAB o LIQUENLAB.
 

 En las páginas del libro se intercala un
relato paralelo enunciado por las fotografías de Josefina Astorga, Marcos
Zegers y Sebastián Mejía, trayendo imágenes de estéticas de extractivismo y de
resiliencia natural
 

 La publicación está dedicada a uno de los
escritores de los ensayos, el académico y artista Pablo Chiuminatto y al
fundador de Librería Libro Verde, Rodrigo Moren, entusiastas apoyadores del proyecto
en sus inicios, pero partieron antes de verlo publicado.
 

Sobre las editoras y las presentadoras del
lanzamiento
 

Maya Errázuriz. Curadora y editora. Es
licenciada en Historia del Arte y Arquitectura, con minor en Artes Visuales,
por Boston University, y cuenta con estudios en Edición por la Pontificia
Universidad Católica de Chile.
 

Durante los últimos diez años ha centrado
su práctica en el vínculo entre arte y ecología, aplicado a estrategias de
conservación de la naturaleza. Actualmente se desempeña como directora de Arte
y Publicaciones de Fundación Mar Adentro, donde lidera investigaciones
curatoriales, prácticas expositivas y el programa de residencias Bosque Pehuén.
 

Entre sus curatorías recientes destacan De
lo invisible. Lenguaje de un recuerdo: Benjamín Ossa (MAC Parque Forestal,
2025); Trueno, co-curaduría de la 16.ª Bienal de Artes Mediales de Chile
(2023); y Vegetation ünter ström, co-curaduría para Bauhaus Lab, Bauhaus Dessau
Foundation (2021), entre otras. Además, ha colaborado como editora y autora en
diversas publicaciones de artistas latinoamericanos.
 

Nélida Pohl. Es licenciada en Ciencias con
mención en Biología y magíster en Ecología y Biología Evolutiva por la
Universidad de Chile; doctora en Biología por la University of California,
Irvine; y magíster en Comunicación de la Ciencia por Imperial College London.

Actualmente es directora de Comunicaciones
del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), profesora, consultora
independiente y expresidenta de la Asociación Chilena de Periodistas y
Profesionales para la Comunicación de la Ciencia (ACHIPEC, 2018–2021).
 

Catalina Valdés. Es doctora en Historia
del Arte (EHESS/UNSAM) y curadora independiente. Investiga las relaciones entre
artes y ciencias naturales. Es autora y editora de numerosas publicaciones
sobre historia del paisaje, imagen científica y otras formas de representación
de la naturaleza, producidas especialmente en Chile y América del Sur durante
el siglo XIX.
 

Como curadora, acompaña proyectos de
investigación artística que dialogan con la ecología. Actualmente vive en São
Bento do Sapucaí, un pequeño pueblo en las montañas del estado de São Paulo,
Brasil, donde impulsa la Livraria do Bosque, un centro cultural dedicado a
libros sobre medioambiente que reúne saberes, prácticas y expresiones de una
relación respetuosa y creativa con la naturaleza.
 

Sara Larraín. Ecologista y política
chilena. Desde 1997 se desempeña como directora de Fundación Chile Sustentable.
Ingresó a la Universidad de Chile para estudiar Antropología y posteriormente
obtuvo el título de Pedagogía en Artes Plásticas en la Pontificia Universidad
Católica de Chile. Entre 1978 y 1989 fue académica de la Pontificia Universidad
Católica y de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE),
en el área de Estética.
 

Entre 1989 y 1993 fue miembro fundador de
la oficina para América Latina de Greenpeace y colaboró con organizaciones como
RENACE (Red Nacional de Acción Ecológica). Ha participado en la formulación de
políticas públicas como la Ley Corta I y II, el Programa País de Eficiencia
Energética, el proyecto de Ley para la Protección de Glaciares, la Ley que crea
el Ministerio del Medio Ambiente y la Ley de Promoción de Energías Renovables.
 

María Luisa Murillo. Artista, fotógrafa y
gestora cultural chilena. Licenciada en Artes por la Universidad Católica de
Chile, desde 2015 es directora de Arte y Proyectos de la Casa-Museo Alberto
Baeriswyl de Tierra del Fuego y responsable del Programa de Residencias de
Arte, Ciencias y Humanidades (CAB).
 

Su práctica artística se concentra en la
memoria, la identidad y el habitar de lo humano y no humano. Desde 2009, su
investigación se centra en Patagonia y Tierra del Fuego, donde ha retratado el
paisaje de esas tierras australes, explorando los cruces entre arte
contemporáneo, arquitectura, patrimonio y ciencias.
 

Ha expuesto extensamente en Chile y el
extranjero: Centro Cultural Palacio de la Moneda, Museo de Artes Visuales,
Matucana 100, Galería XS, Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB),
Fundación Kadist París y East Asia Contemporary Art Shanghái, además de
participar en ferias como CHACO y ARTEBA.
 



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