junio 11, 2026

Tu Revista Digital

Ofrecemos una amplia gama de información para entretener e informar a nuestros lectores.

Marta Aguirre, la luz y el color como alfabeto

La Galería BAT, en ediciones recientes de ART MADRID y en una exposición que acaba de cerrar sus puertas, “Miradas al sur”, nos ha dado la ocasión de conocer a Marta Aguirre y su obra vibrante, basada en la utilización más expresiva del color y la luz. Se vale esta autora navarra de técnicas diversas para crear piezas que comparten intensidad y que, en ocasiones, completa con la presentación de textos poéticos, sumando así un cariz íntimo a sus muestras.

Tras pasar por la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza, Aguirre realizó estudios de Ingeniería Técnica en diseño industrial en la misma ciudad, interesándose entonces por el diseño aplicado, los procesos y el desarrollo de producto, hasta decidirse a cursar Bellas Artes en la Facultad Alonso Cano de Granada. Cuenta con un Máster de Obra Gráfica en la Fundación CIEC de Betanzos y ha compaginado su producción en las artes plásticas con proyectos de creación de marca y desarrollo de producto, como Cookooh.

Ha ofrecido exhibiciones individuales en el Centro de Arte Contemporáneo Damián Bayón del Instituto América de Santa Fe (Granada), el Centro de Arte Contemporáneo Pablo Serrano (Crivillén, Teruel), las salas Ibercaja de Logroño, Guadalajara y Zaragoza y en galerías como Punto Rojo, APPERLEY y Cartel (Granada), A54 INSITU (Zaragoza) o la citada BAT Alberto Cornejo.

Su participación en colectivas ha llevado su trabajo, asimismo, a centros como la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría (Sevilla), el DA2 de Salamanca, el Museo de la Universidad de Alicante, la Calcografía Nacional y la Real Casa de la Moneda (Madrid), e internacionalmente al Kyoto Municipal Museum of Art, St. Martin (Trafalgar Square) o el Parlamento Europeo en Bruselas.

Podemos cerrar presentaciones contándoos que ha obtenido Marta el Kyoto Shimbun Prize (2015), otorgado por la Kyoto International Woodprint Association, y el Primer Premio al Mejor Libro de Artista en la Feria Librarte de Burgos (2018), así como el segundo Premio de Pintura Emilio Ollero de la Diputación de Jaén (2014), el tercer Premio de Pintura en el XIII Certamen Jóvenes Pintores de la Fundación Gaceta y, en dos ocasiones, el Premio de Grabado en el Certamen Joven de Artes Plásticas del Ayuntamiento de Granada.

Se suma esta artista a nuestros fichados porque queremos conocer mejor las raíces y las razones de que el color y la luz hayan sido las bases de su lenguaje y también las de su búsqueda, nos va a contar que intencionada, de la vibración.

Marta Aguirre. Miradas al surMarta Aguirre. Miradas al sur

Marta Aguirre. Miradas al sur

Marta Aguirre. Miradas al surMarta Aguirre. Miradas al sur

Marta Aguirre. Miradas al sur

Nos explica Marta que para ella la creación, más que una dedicación consciente, fue una inclinación antigua: Yo creo que siempre he sido artista. Desde muy pequeña empecé a dibujar y a pintar muchísimo; era, sin lugar a dudas, mi actividad favorita. Recuerdo esos momentos como algo emocionante, casi mágico. Para mí no era sólo un entretenimiento, sino una forma natural de estar en el mundo.

El arte fue primero una especie de refugio. Un lugar donde podía protegerme de un contexto vital que no siempre fue el más favorable para crecer. Dibujar y pintar me permitía permanecer en un espacio bello, libre y mágico; un lugar propio donde podía estar tranquila.

Con los años, ese refugio se convirtió también en una forma de terapia, de búsqueda y sentido de vida. Crear ha sido una manera de sostenerme, de comprender lo que me sucedía y de exteriorizar aquello que muchas veces no podía transmitir con las palabras.

Siempre he tenido una formación muy técnica. Para mí era muy importante aprender distintos medios, técnicas y lenguajes, y empaparme de la historia universal del arte. He sido una esponja en ese sentido, y he tenido muchos maestros y maestras muy buenos que me han ido marcando el camino. La pintura, el dibujo, la gráfica, la composición, el color, la línea y la materia han sido territorios que he necesitado conocer desde dentro, con rigor y profundidad, para después poder abrirlos, cuestionarlos y expandir sus límites desde la libertad creativa.

También el hecho de vender obra desde muy joven, junto a becas, premios y otros reconocimientos, hizo que esa vocación fuera traspasando poco a poco la etapa de formación y se abriera hacia un horizonte más profesional. Pero incluso cuando mi trabajo empezó a entrar en circuitos artísticos, siempre he sentido que la raíz seguía siendo la misma: la necesidad profunda de crear. Por eso mi trayectoria está muy marcada por la autenticidad. He intentado ser honesta y valiente con mi trabajo, con cada obra que he realizado, siendo fiel a lo que necesitaba buscar en cada momento, a aquello que quería contar, soñar, transformar o incluso evadir.

En el fondo, esa honestidad nace del profundo amor y de la enorme admiración que siento por la pintura y por la acción de poder crear algo que antes no existía. Siempre he estado enamorada del acto de crear, del arte, de la pintura, del dibujo, de las palabras y de todo aquello que nos permite crear todo aquello que imaginamos.

Nunca he trabajado pensando demasiado en las tendencias o en las modas. Muchas veces he sentido que mi obra caminaba por fuera de esos lugares más reconocibles del mercado, y quizá eso me ha dificultado pertenecer de una forma más clara a ciertos circuitos. Pero, al mismo tiempo, esa libertad me ha permitido construir un imaginario propio y conectar de una manera muy verdadera con públicos muy distintos. Creo que una de las razones más hermosas de la existencia humana está en la capacidad de crear e imaginar de forma libre e infinita. Mi obra nace de esa necesidad: transformar lo vivido, dar vida a otras realidades posibles y permitir que cada imagen encuentre su propia manera de ser. Me interesa transmitirlo desde una poética abierta, donde la forma y el concepto no queden cerrados del todo, sino que permitan al espectador entrar, sentir, interpretar y encontrar su propio lugar dentro de la obra.

Crear, para mí, es tener el valor de seguir siendo fiel a una voz interior y dejar que la obra exista como algo verdadero, distinto y auténtico.

Marta Aguirre. Las noches duermen, los días son colores

Marta Aguirre. Las noches duermen, los días son coloresMarta Aguirre. Las noches duermen, los días son colores

Marta Aguirre. Las noches duermen, los días son colores

Nos explica Aguirre que no suele trabajar en torno a ejes temáticos, sino en torno a diferentes propuestas autónomas; también que le interesa que la vida de sus obras vaya más allá del fin de su realización técnica. Si tiene que elegir centros de su producción, esos serían la luz y el color: Más que trabajar sobre temas cerrados, trabajo por proyectos. Cada proyecto nace de la necesidad de contar algo concreto, de una pregunta que necesito plantear o de una experiencia que necesito transformar en imagen.

Para mí, el proyecto es una forma de ordenar una búsqueda interior y darle sentido: me permite plantear cuestiones vitales, pero también dejar que esas cuestiones encuentren su propia forma a través de la pintura, la gráfica, el dibujo, el color o la materia.

Me interesa la obra abierta, tanto en lo formal como en lo conceptual. No busco que la imagen quede cerrada o explicada del todo, sino que permanezca viva, disponible, con espacio para que cada espectador pueda entrar desde su propia mirada. Entiendo el cuadro como un territorio donde la materia acontece, donde la forma, la línea, el color y la luz empiezan a relacionarse y a construir algo que no existía antes.

A lo largo de mi trayectoria, mis proyectos han ido acompañando distintas etapas de mi vida. En algunos momentos he trabajado desde la pérdida, el duelo o la necesidad de reconstrucción; en otros, desde el paisaje emocional, el jardín, la gráfica, la arquitectura o el sur como territorio sensible. Pero, de una manera u otra, la luz y el color siempre han estado presentes. Han sido una especie de hilo conductor, una forma de hacer visible aquello que una vive, siente o necesita exteriorizar.

La luz y el color son fundamentales porque activan la percepción y también la emoción. El color no es sólo superficie: vibra, sostiene una intensidad interior y permite que muchas sensaciones puedan hacerse presentes. La luz, por su parte, no existe sin la sombra; es en ese diálogo entre claridad y oscuridad donde la imagen adquiere profundidad, temperatura y presencia. Me interesa mucho esa vibración que se produce cuando los colores empiezan a dialogar entre sí.

Trabajo la materia casi como si la cocinara lentamente, buscando infinitas variaciones de tono, pequeñas diferencias de luz y matices que permiten que una forma respire junto a otra. Para mí, el color no se aplica simplemente: se construye, se ajusta, se escucha. Cada tono necesita encontrar su lugar dentro del conjunto.

Desde niña he tenido una relación muy intuitiva con el color. Siempre he sentido una facilidad natural para hacer convivir muchos colores distintos y conseguir que dialoguen de forma armónica. Esa capacidad ha sido una parte esencial de mi manera de mirar y de construir imágenes. No se trata sólo de combinar colores, sino de encontrar entre ellos una vibración común, una especie de equilibrio sensible.

Aunque muchas obras nacen de lugares, arquitecturas, paisajes o vivencias concretas, no busco describirlos literalmente. Me interesa transformarlos en territorios pictóricos abiertos, donde la materia, el color, la luz y la sombra permitan exteriorizar aquello que una lleva dentro. La pintura se convierte así en un espacio donde lo visible y lo interior se encuentran; donde una emoción puede hacerse forma, plano, tono, presencia y lugar.

Marta Aguirre. Vidas infinitas en tiempos olvidados. Centro de Arte Contemporáneo Damián Bayón, Santa Fe, Granada. 2011Marta Aguirre. Vidas infinitas en tiempos olvidados. Centro de Arte Contemporáneo Damián Bayón, Santa Fe, Granada. 2011

Marta Aguirre. Vidas infinitas en tiempos olvidados. Centro de Arte Contemporáneo Damián Bayón, Santa Fe. Granada, 2011

Marta Aguirre. Vidas infinitas en tiempos olvidados. Centro de Arte Contemporáneo Damián Bayón, Santa Fe. Granada, 2011

Marta Aguirre. Vidas infinitas en tiempos olvidados. Centro de Arte Contemporáneo Damián Bayón, Santa Fe. Granada, 2011

Sus técnicas, como avanzamos, son diversas. La mayor parte de su trabajo se despliega en dos dimensiones, pero también se ha abierto a la creación objetual y al espacio: Trabajo principalmente desde la pintura, el dibujo, la obra gráfica, el libro de artista y, en algunos proyectos, formatos objetuales, murales o espaciales. No entiendo las técnicas como compartimentos separados, sino como lenguajes que se contaminan entre sí y que me permiten ampliar la imagen hacia distintos territorios.

La pintura me permite trabajar con el color, la luz, la materia y la escala de una forma directa. Me interesa construir planos, atmósferas y relaciones cromáticas que activen la percepción del espectador. Pero la obra gráfica ha sido fundamental en mi manera de entender la imagen; la gráfica me ha enseñado a pensar desde la línea, la huella, la reserva, el contraste, la superposición y el proceso.

Me siento especialmente cómoda en los grandes formatos. En ellos la pintura deja de ser sólo una superficie frente a mí y se convierte en un espacio que me envuelve. Cuando trabajo en gran escala siento que formo parte del crecimiento de la obra, de su presencia y de su respiración. El cuerpo entra de otra manera en la pintura: el gesto se amplía, el color ocupa más espacio, la materia se expande y la imagen empieza a tener una presencia casi física. Los grandes formatos me fascinan porque me hacen sentir libre. Disfruto mucho pintándolos; hay algo en esa escala que me permite entrar plenamente en el cuadro, como si estuviera dentro de un mundo que va creciendo conmigo. No se trata sólo de hacer obras grandes, sino de permitir que la pintura tenga un espacio suficiente para desplegarse, para envolver, para respirar y para construir una experiencia.

En proyectos como “Las noches duermen”, los días son colores, la relación entre gráfica y pintura se expande hacia el libro de artista y el objeto. Me interesa que la imagen pueda dejar de ser sólo superficie para convertirse en volumen, en algo que se abre, se despliega, se sostiene en el espacio y puede ser recorrido con la mirada desde distintos ángulos. En este tipo de piezas, el libro no funciona únicamente como contenedor de imágenes, sino como una obra en sí misma: una arquitectura mínima construida por líneas, reservas, sombras y planos.

Por eso me interesa trabajar en distintos formatos. La gráfica me da precisión y estructura; la pintura me da color, expansión y emoción; el libro de artista me permite pensar la imagen como secuencia, objeto y espacio; el mural abre la posibilidad de que la obra salga del cuadro; y el gran formato me permite sentir que la pintura adquiere cuerpo, presencia y lugar. En el fondo, todos estos lenguajes responden a una misma búsqueda: construir un imaginario propio donde la línea, el color, la luz y la materia puedan transformarse libremente y encontrar nuevas formas de existir.

Marta Aguirre. Las noches duermen, los días son coloresMarta Aguirre. Las noches duermen, los días son colores

Marta Aguirre. Las noches duermen, los días son colores

Marta Aguirre. Las noches duermen, los días son colores

Marta Aguirre. Las noches duermen, los días son colores

Entre sus referentes encontramos, claro, a artistas que han tomado como códigos básicos de su lenguaje la luz y el color, empezando por quien encontró en ellos lujo, calma y voluptuosidad y terminando por autores cercanos al arte urbano: Mis influencias proceden de toda una historia extensa del arte. Me interesan especialmente los artistas que entienden la imagen como un lugar de intensidad emocional, donde el color, la materia y la composición no sólo representan, sino que construyen una experiencia; en este contexto me encuentro con Matisse, que para mí es eterno y maravilloso.

Me siento cercana a ciertas líneas de la pintura de los años cincuenta, especialmente a artistas vinculados al existencialismo pictórico y al informalismo europeo, por su manera de trabajar la materia, el gesto, la huella y la superficie como formas de pensamiento. Me interesa esa pintura que no describe el mundo de manera literal, sino que expresa una relación profunda con él: una tensión entre presencia, memoria, fragilidad y emoción.

Una influencia fundamental para mí es Helen Frankenthaler. Su manera de entender el color como expansión, como campo sensible y como atmósfera ha sido muy importante en mi forma de pensar la pintura. Me interesa cómo en su obra el color parece habitar la superficie, respirar dentro de ella y generar espacio.

También considero a Sorolla un referente directo, especialmente por su relación con la luz. Me interesa su capacidad para hacer que la luz sea protagonista, no sólo como efecto visual, sino como una fuerza que transforma el paisaje, el cuerpo, la arquitectura y la percepción. David Hockney es otro referente importante por su libertad cromática y su huella gráfica. Pinta y dibuja con una libertad que me fascina. Creo que es original y auténtico.

En otro sentido, me llama mucho la atención Okuda San Miguel, no solo por su lenguaje visual, sino por cómo ha sabido expandir su obra dentro del circuito artístico manteniendo una identidad muy reconocible. Me interesa esa manera de caminar en el borde entre lo comercial y lo auténtico, construyendo un universo propio sin perder coherencia.

También me influyen profundamente los artistas que han hecho del dibujo y de la línea un mundo infinito: Giacometti, Egon Schiele, Mompó, Joan Hernández Pijuan, Rembrandt y tantos otros. Me interesa el ritmo y la expresividad del tratamiento de la línea y su relación con el espacio y el vacío.

A estas influencias se suma la importancia fundamental de la obra gráfica en mi trayectoria. La estampa ha transformado mi manera de construir la imagen, de contener la línea y de sostener el color dentro del espacio del lienzo. El paso de lo gráfico a lo pictórico ha modificado mi lenguaje, llevándome a una búsqueda que va más allá de lo formal: contar no solo lo que acontece fuera, sino también aquello que una lleva dentro. La gráfica me ha enseñado la precisión de la línea, la fuerza de la huella, la importancia de la reserva y la capacidad del plano para sostener el color en su extensión. Esa relación entre línea y plano ha sido clave para expandir mi trabajo hacia la pintura.

Marta Aguirre. Vidas infinitas en tiempos olvidados. Centro de Arte Contemporáneo Damián Bayón, Santa Fe. Granada, 2011

Marta Aguirre. Vidas infinitas en tiempos olvidados. Centro de Arte Contemporáneo Damián Bayón, Santa Fe. Granada, 2011Marta Aguirre. Vidas infinitas en tiempos olvidados. Centro de Arte Contemporáneo Damián Bayón, Santa Fe. Granada, 2011

Marta Aguirre. Vidas infinitas en tiempos olvidados. Centro de Arte Contemporáneo Damián Bayón, Santa Fe. Granada, 2011

Y entre sus proyectos fundamentales hasta ahora, elige Marta comenzar hablándonos de Vidas infinitas en tiempos olvidados, que expuso en Granada, Teruel y las salas de Ibercaja y que traduce sus modos de leer la ausencia y el duelo: “Vidas infinitas en tiempos olvidados” es uno de los proyectos fundamentales de mi trayectoria. Fue una exposición individual presentada en el Centro de Arte Contemporáneo Damián Bayón, en Santa Fe, y se desarrolló en torno a la pérdida, la memoria, el duelo y la voluntad de reconstrucción.

El punto de partida fue Belchite, un pueblo devastado durante la Guerra Civil que permaneció en ruinas mientras sus habitantes construían una nueva vida junto al lugar destruido. Me interesaba esa convivencia entre destrucción y permanencia, entre ausencia y resistencia. El espacio destruido se integraba en el paisaje, pero el concepto de pérdida seguía presente en cada resto arquitectónico.

Mi deseo fue transmitir la experiencia de la pérdida como un relato visual, casi como un cuento donde la voluntad de crecer ante la adversidad se convertía en la verdadera protagonista. Por eso trabajé con obras de gran formato, como si fueran páginas de un libro o escenas de una narración abierta.

Dentro del proyecto tuvo una importancia especial la sala “Tienes derecho a la tristeza”, concebida como un espacio reservado para el duelo. Me interesaba reivindicar la tristeza como una emoción necesaria, no como algo que deba ocultarse o negarse. Este proyecto fue clave porque consolidó mi interés por la pintura como lugar de memoria, reparación y experiencia emocional.

Marta Aguirre. Vidas infinitas en tiempos olvidados. Centro de Arte Contemporáneo Damián Bayón, Santa Fe. Granada, 2011Marta Aguirre. Vidas infinitas en tiempos olvidados. Centro de Arte Contemporáneo Damián Bayón, Santa Fe. Granada, 2011

Marta Aguirre. Vidas infinitas en tiempos olvidados. Centro de Arte Contemporáneo Damián Bayón, Santa Fe. Granada, 2011

Marta Aguirre. Vidas infinitas en tiempos olvidados. Centro de Arte Contemporáneo Damián Bayón, Santa Fe. Granada, 2011Marta Aguirre. Vidas infinitas en tiempos olvidados. Centro de Arte Contemporáneo Damián Bayón, Santa Fe. Granada, 2011

Marta Aguirre. Vidas infinitas en tiempos olvidados. Centro de Arte Contemporáneo Damián Bayón, Santa Fe. Granada, 2011

Mares de Soleá la llevó de la tierra al mar, tomado como motivo iconográfico y también como metáfora de tensiones en convivencia en ese espacio y entre quienes trabajan o viven en él: «Mares de Soleá» fue un proyecto individual presentado en la Sala A54 INSITU de Zaragoza y en la Galería Punto Rojo de Granada. En él trabajé la relación entre paisaje, emoción y destino a través de la metáfora del mar y del marinero. Fue un proyecto que evolucionó a partir de otra exposición individual, “Fados de ciudad”, que realicé en la Galería Cartel (Granada, 2010).

“Mares de Soleá” surge de mi relación con el paisaje marítimo y con la figura del marinero, entendidos no solo como motivos iconográficos, sino como experiencias humanas vinculadas a la memoria, el esfuerzo, la incertidumbre y la convivencia con fuerzas que nos superan. Más que representar un lugar concreto, el proyecto buscaba aproximarse a la dimensión emocional y simbólica del mar, a su capacidad para condensar relatos de vida, trabajo y pertenencia.

Me interesaba trabajar desde un diálogo constante entre azar y control, permitiendo que la materia desplegara comportamientos propios mediante derrames, transparencias, arrastres, superposiciones y encuentros inesperados entre colores y texturas. Estos acontecimientos no eran entendidos como accidentes ajenos a la obra, sino como parte esencial del proceso de construcción de la imagen. El mar enseña que el orden y el caos no son opuestos, sino fuerzas que conviven.

Del mismo modo, la pintura se construía a partir de gestos, accidentes y transformaciones materiales que, poco a poco, encontraban su propio equilibrio interno. La obra no pretendía representar el mar desde fuera, sino compartir con él una misma manera de existir. En este sentido, el mar no aparecía únicamente como tema, sino también como método. No se trataba solo de pintar el mar, sino de permitir que la pintura adoptara algunas de sus cualidades: fluidez, profundidad, movimiento continuo, capacidad de transformación y una tensión permanente entre fuerza y calma. La materia pictórica actuaba como un espacio vivo donde la imagen emergía progresivamente.

Así, “Mares de Soleá”, no puede entenderse únicamente como una serie sobre el mar. Es una investigación sobre la pintura como experiencia, sobre la capacidad de la materia para generar significado y sobre la posibilidad de construir imágenes que no describan simplemente una realidad, sino que participen de sus mismas dinámicas y formas de existencia.

Marta Aguirre. Mares de SoleáMarta Aguirre. Mares de Soleá

Marta Aguirre. Mares de Soleá

Marta Aguirre. Mares de SoleáMarta Aguirre. Mares de Soleá

Marta Aguirre. Mares de Soleá

Marta Aguirre. Mares de SoleáMarta Aguirre. Mares de Soleá

Marta Aguirre. Mares de Soleá

Marta Aguirre. Mares de Soleá

Del mismo modo, cuando pintó jardines, los convirtió también en convivencias de luz y color en busca de armonía: «Diálogos de Jardín», «Un jardín de historias vivas» y posteriormente “Gardens” forman parte de una misma línea de investigación en torno al color, la luz, la materia y el espacio pictórico.

En estos proyectos, el jardín no aparece como una representación literal de la naturaleza, sino como un territorio cromático donde intuición y razón intentan encontrar una armonía común. Me interesaba construir un mundo de color, luz y vida, donde cada tono tuviera su propia presencia y pudiera relacionarse con los demás dentro de una armonía común. A través de contrastes simultáneos, variaciones de tono, saturaciones, líneas y masas pictóricas, fui buscando una forma de hacer que muchos colores distintos pudieran convivir sin perder su intensidad.

Esta investigación también me llevó a pensar la pintura como conjunto y como espacio. En “Diálogos de Jardín” aparecía la idea de “Gran Jardín”, una composición mural de grandes dípticos, junto a “Entre Jardines”, obras sobre papel concebidas para acompañar el recorrido del espectador. Más tarde, en “Un jardín de historias vivas”, presentado en GetxoArte, esa idea se consolidó como un ecosistema visual donde las obras dialogaban entre sí. La serie “Gardens” supone una depuración de esa búsqueda: el jardín deja de ser una imagen para convertirse en una forma de comportamiento del color. Las manchas, los planos, las líneas y los vacíos construyen un territorio vivo, abierto, donde la pintura respira desde su propia lógica.

Marta Aguirre. Un jardín de historias vivasMarta Aguirre. Un jardín de historias vivas

Marta Aguirre. Un jardín de historias vivas

Marta Aguirre. Un jardín de historias vivasMarta Aguirre. Un jardín de historias vivas

Marta Aguirre. Un jardín de historias vivas

Marta Aguirre. Un jardín de historias vivasMarta Aguirre. Un jardín de historias vivas

Marta Aguirre. Un jardín de historias vivas

Marta Aguirre. Un jardín de historias vivasMarta Aguirre. Un jardín de historias vivas

Marta Aguirre. Un jardín de historias vivas

En Las noches duermen, los días son colores compendió técnicas diferentes y exploró las relaciones entre unas y otros y entre sus representaciones: Ocupa un lugar fundamental en mi trayectoria, porque reúne varias líneas esenciales de mi trabajo: la obra gráfica, la serigrafía, libros de artista, la pintura y el proyecto mural.

El proyecto parte de una reflexión sobre la relación poética entre dos estados del mundo: la noche y el día. Me interesaba cómo el tiempo y el espacio condicionan la representación de los elementos. Un mismo paisaje cambia radicalmente según la luz que lo habita: durante la noche las formas se definen de una manera; durante el día aparecen de otra. Son dos realidades opuestas que conviven en un mismo espacio.

Inicié este proyecto a partir de una serie de libros de artista realizados con serigrafía. La serigrafía me permitió trabajar con figuras planas, superpuestas, colores limpios y composiciones abiertas. Ese proceso me abrió un mundo nuevo de posibilidades y me ayudó a afinar la relación entre forma y color. Los distintos libros de artista fueron concebidos como piezas híbridas entre obra gráfica, objeto y experiencia visual. En ellos, la página, el pliegue, la caja, el desplegable y la intervención manual formaban parte del sentido de la obra. El espectador no sólo miraba, sino que activaba la pieza mediante su recorrido.

Estos libros fueron fundamentales para ampliar mi lenguaje. Me permitieron investigar el dibujo como energía, el color como acontecimiento, la secuencia como forma de pensamiento y el soporte como espacio habitable. Desde ahí, mi pintura fue alejándose progresivamente de la representación directa del paisaje para centrarse en la construcción de espacios sensibles, donde luz, color y memoria configuran una experiencia interior. Este proyecto es clave porque muestra el paso de lo gráfico a lo plástico. La serigrafía no aparece sólo como técnica, sino como una manera de pensar. A partir de ella surge una pintura que quiere conservar la limpieza, la frontalidad y la potencia visual de la estampa: grandes lienzos que parecen serigrafías, donde el color se mantiene limpio y la imagen se construye a partir de planos, líneas y superposiciones.

Marta Aguirre. Las noches duermen, los días son colores

Marta Aguirre. Las noches duermen, los días son colores

Su proyecto más reciente, el que expuso hasta hace sólo unos días en la Galería BAT, no nos trasladaba a un tiempo, sino a una geografía en la que la luz tiene mucho que decir: “Miradas al sur” es mi proyecto más reciente y supone una síntesis de muchas de mis preocupaciones anteriores: la pintura, la arquitectura, el territorio, el color, la luz y la construcción emocional del espacio. Es también mi exposición individual en la Galería BAT Alberto Cornejo, en Madrid, entre abril y junio de 2026.

El sur aparece aquí no como un lugar cerrado, sino como una experiencia sensible: una manera de mirar, de recordar y de habitar. Me interesan los patios, las fachadas, los interiores luminosos, las sombras y las arquitecturas abiertas que construyen una sensación de calma, refugio e intensidad cromática.

Trabajo con acrílico mediante planos de color y capas opacas, pero buscando una sensación de transparencia visual. Esa transparencia no procede de la materia en sí, sino de las relaciones entre tonos, luminosidades y superposiciones. En “Miradas al sur”, la arquitectura no es sólo construcción física. Es memoria, territorio y paisaje interior. Cada obra funciona como un lugar posible: un espacio donde la luz y el color transforman la experiencia cotidiana en una forma de contemplación.

Este proyecto recoge muchas líneas anteriores de mi trabajo: la memoria emocional de “Vidas infinitas en tiempos olvidados”, la intensidad cromática de “Mi Jardín”, la raíz gráfica de “Las noches duermen, los días son colores” y la relación con el paisaje como experiencia interior que ya aparecía en “Mares de Soleá”.

Marta Aguirre. Miradas al sur

Marta Aguirre. Miradas al surMarta Aguirre. Miradas al sur

Marta Aguirre. Miradas al sur

Tenemos que referirnos, por último, a su producción gráfica, un ámbito en el que no ha dejado de desenvolverse: La obra gráfica ha sido una línea esencial y transversal en mi trayectoria. He trabajado con litografía, calcografía, serigrafía y xilografía, técnicas que me han permitido pensar la imagen desde la huella, la repetición, el contraste, la reserva y la construcción por capas.

En algunos proyectos gráficos, especialmente en torno a las visiones del mundo, desarrollé una mirada panorámica, casi cartográfica, donde la imagen se construye mediante acumulaciones de signos, líneas, arquitecturas, paisajes y contrastes entre luz y oscuridad. La xilografía me interesa especialmente porque obliga a trabajar desde la síntesis. La imagen aparece por oposición: lo tallado y lo impreso, lo que se elimina y lo que permanece, la luz y la sombra.

Esta relación con la gráfica ha influido profundamente en mi pintura. Mis obras recientes, aunque pictóricas, siguen conservando esa manera de construir la imagen por estratos, planos, reservas y tensiones entre superficie y profundidad.

Marta Aguirre. Visiones del mundoMarta Aguirre. Visiones del mundo

Marta Aguirre. Visiones del mundo

Marta Aguirre. Visiones del mundo

Sus próximas creaciones avanzarán a partir de sus aprendizajes hasta ahora: Actualmente mi trabajo se encuentra en un momento de madurez creativa, donde muchas de las líneas que han atravesado mi trayectoria comienzan a confluir: la pintura, la obra gráfica, el dibujo, el color, la luz, la arquitectura, el territorio y la construcción espacial de la imagen.

Continúo desarrollando “Miradas al sur”, pero lo entiendo como parte de una investigación más amplia. Me interesa construir un universo propio, cada vez más fiel a mi voz y a mi imaginario, donde el color, la luz y la forma funcionen como una manera de exteriorizar aquello que una lleva dentro.

En esta nueva etapa quiero seguir ampliando la obra hacia distintos formatos: pintura, gráfica, murales y proyectos pictóricos basados en ensamblajes de planos de color. Me interesa que la imagen pueda expandirse, salir del cuadro, ocupar el espacio y convertirse en una arquitectura emocional. Siento que mi trabajo se dirige hacia ese punto de encuentro: una obra donde todo lo aprendido se reúne para construir un mundo propio, abierto, sensible y profundamente personal.

Conoced mejor a Marta, aquí: www.martaaguirre.com

Marta Aguirre. Visiones del mundo

Marta Aguirre. Visiones del mundoMarta Aguirre. Visiones del mundo

Marta Aguirre. Visiones del mundo

Marta Aguirre. Visiones del mundo

 

Ver fuente