junio 26, 2026

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“Fue donde construí la base de lo que soy como músico”

La músico que acaba de unirse
a una de las bandas más relevantes de la escena chilena actual construyó su
carrera desde los 9 años en la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles.
Su historia es también la historia de lo que una orquesta puede hacer por una persona.

 Hay músicos que tienen el
privilegio de crecer rodeados de música. Isidora Uribe es una de ellas. Se crió
en una familia donde sus padres y hermanos mantuvieron una relación profunda
con esta disciplina. “La música es parte de mí desde que existo”, señaló la
joven oboísta, recientemente anunciada como nueva integrante de la banda
chilena Candelabro.

 Sin embargo, lo que marcó un
antes y un después en su vida fue su llegada a la Fundación de Orquestas
Juveniles e Infantiles de Chile (FOJI). En 2014, con apenas 9 años y gracias a
una profesora de su colegio que le enseñaba oboe, se integró a la Orquesta
Sinfónica Infantil Metropolitana. 

Así comenzó una trayectoria de diez años
dentro de la Fundación que la formó no solo como intérprete, sino también como
persona. “Fue en FOJI donde construí la base de lo que soy como músico”,
afirmó.
 

Isidora recuerda con claridad
que no siempre fue fácil asistir a los ensayos cada sábado. Durante gran parte
de su etapa escolar, esto implicó renunciar a muchas actividades propias de la
infancia. “Era una decisión que me involucraba directamente, pero que también
requería el apoyo y la dedicación constante de mi familia”, recordó.
 

Aun así, lo que encontró en la
Fundación compensó ampliamente ese esfuerzo. La experiencia orquestal le abrió
un mundo que estaba muy lejos de lo que imaginaba: amplió sus horizontes,
fortaleció su sensibilidad artística y le permitió compartir con niños, niñas y
jóvenes provenientes de distintos colegios, comunas y ciudades. “Entendí que
todos podemos acceder a la música de la misma forma”, reflexionó.
 

Durante esos años aprendió
desde aspectos esenciales, como afinar con el “La” antes de cada ensayo, hasta
desarrollar complejas habilidades de interpretación y trabajo colectivo. No
obstante, más allá de los conocimientos técnicos, lo que más valora es la
dimensión humana y espiritual de esta disciplina. Al respecto, parafrasea una
de las ideas más conocidas de Jorge Peña Hen: “La música es la expresión más
grande y espiritual del ser humano”, comentó.
 

Hay un aspecto que la oboísta
destaca especialmente cuando habla de FOJI: su impacto trasciende lo artístico
y adquiere una dimensión profundamente social. Las orquestas infantiles y
juveniles, explica, contribuyen a derribar la idea de que la música clásica
pertenece únicamente a ciertos grupos o contextos. “Cualquier niño, niña o
joven que desee formar parte de ella debe sentirse bienvenido”, sostuvo.
 

En esa convicción también se
encuentra el origen de su decisión más reciente: integrarse a Candelabro, una
de las agrupaciones más reconocidas de la escena musical chilena actual.
Conocía desde antes a sus integrantes, músicos a quienes admira y considera
amigos.

 Cuando surgió la oportunidad de sumarse al proyecto, la asumió con un
propósito claro: llevar el oboe a espacios donde habitualmente no está
presente. “Es un instrumento que tiene muchísimo que aportar a la música de
hoy, pero que sigue siendo de difícil acceso para muchas personas”, explicó.

 Hoy, Isidora Uribe se proyecta
hacia nuevos escenarios y desafíos artísticos. Tras una década de formación en
FOJI, lleva consigo aprendizajes que trascienden lo musical. Con el oboe en sus
manos y una nueva etapa por delante, está convencida de que la música, cuando
encuentra las oportunidades para desarrollarse, puede abrir caminos impensados
y llegar mucho más lejos de lo que alguna vez imaginó.

 Sobre FOJI 

La Fundación Nacional de
Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile (FOJI) se dedica a promover el
desarrollo social, cultural y educacional del país, brindando oportunidades
para que los niños, niñas y jóvenes de todo Chile accedan a una mejor calidad
de vida a través de la práctica musical de sus elencos; acercando la música de
concierto a todas las personas, sin distinción.

Desde su modelo formativo,
FOJI busca contribuir al desarrollo integral de los becados/as mediante el
fomento de la práctica musical de sus elencos y enseñanza dentro de un marco de
respeto y compromiso social, entregando una experiencia formativa caracterizada
por ser activa y colaborativa, con acceso social y territorial, que procura las
condiciones óptimas para el logro de los objetivos formativos. 

FOJI cuenta con financiamiento
del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

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