mayo 28, 2026

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Cristóbal Ascencio, de memorias, plantas y fotografías

Cristóbal Ascencio

Cristóbal AscencioNOMBRE: Cristóbal

APELLIDOS: Ascencio

LUGAR DE NACIMIENTO: Guadalajara, México

FECHA DE NACIMIENTO: 1988

PROFESIÓN: Fotógrafo y artista visual

 

 

 

 

 

 

Quedan aún algunos días, hasta el próximo 31 de mayo de 2026, para que quienes se dejen caer por el Pavillon Populaire de Montpellier puedan conocer el proyecto Las flores mueren dos veces de Cristóbal Ascencio, un conjunto de fotografías en el que, a partir de su propia experiencia familiar, nos habla del silencio, la muerte, la pérdida y la reconciliación con nuestro pasado.

El padre del artista, Margarito, falleció siendo él adolescente; supo bastante después Ascencio, a sus treinta años, que el suicidio fue la causa. Comenzó entonces el artista a revisitar lugares, memorias e imágenes ligados a él, alterando las fotografías de los archivos familiares mediante procedimientos digitales para deconstruir, con esos procedimientos, las narrativas asociadas a ellas. A las obras resultantes, muchas muy ligadas a la profesión de jardinero de su progenitor, las consideró metáfora de una memoria corrompida; también lo son de sus intentos por dar forma a la ausencia. Esta misma serie, por cierto, la mostró hace dos años en Valladolid, en el Parque Campo Grande y en el marco de PHotoESPAÑA.

Ascencio, licenciado en Medios Audiovisuales y Publicidad en el CAAV de Guadalajara y Máster en Fotografía Contemporánea y Gestión de Proyectos por EFTI, ha ofrecido también exposiciones individuales en el Instituto de México en España, Las Cigarreras de Alicante, la Médiathèque Pierre-Moinot de Niort o la Sala Melchor Zapata de Benicàssim. Asimismo, ha participado en citas como el Festival Verzasca Foto suizo, Art Photo Barcelona, el Festival Bfoto de Barbastro o Getxophoto y ha formado parte de colectivas en Les Rencontres d’Arles, el MEIAC de Badajoz, los Encontros da Imagem de Braga, el Festival Menorca Doc, el Festival Internacional de Fotografía Noorderlicht holandés, el Festival Luminic de Sant Cugat del Vallés, la Pictura Gallery de Bloomington, Etopia (Zaragoza), el Foam Fotografiemuseum de Ámsterdam, la Sala de Arte Joven madrileña, el Hangar de Bruselas o los festivales fotográficos de DongGang (Seúl) o Atenas.

Ha obtenido Cristóbal premios de la Comunidad de Madrid (Foto Canal), la Fundación ENAIRE, Art Photo Barcelona o el Festival de Cine y Fotografía Panoramic y ha desarrollado residencias en el Menorca Doc Fest, Etopía, los Rencontres de la Jeune Photographie Internationale de Villa Perochon, el Textielmuseum Tilburg de Holanda, la Oak Spring Garden Foundation de Virginia o la Fundación Dados Negros de Ciudad Real.

Se suma este autor a nuestros fichados porque queremos saber más de sus exploraciones sobre la relación entre fotografía y memoria, una relación que otorga a las imágenes los poderes casi inaprensibles de aproximarnos a instantes pasados, vividos o no, y a quienes ya no están; de invitarnos a vincularnos de otra manera, a dar nuevos sentidos, a aquello que ya no está.

Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces. FOAM Talent 2024, Deutsche Börse Photography Foundation, Frankfurt, Germany, 2025
Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces. FOAM Talent 2024, Deutsche Börse Photography Foundation, Frankfurt, Alemania, 2025
Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces. "Estrategias de recuperación", Instituto Cultural de México en España, Madrid, 2025
Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces. “Estrategias de recuperación”, Instituto Cultural de México en España, Madrid, 2025
Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces. "Estrategias de recuperación", Instituto Cultural de México en España, Madrid, 2025
Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces. “Estrategias de recuperación”, Instituto Cultural de México en España, Madrid, 2025

Nos cuenta Cristóbal que su interés por la foto nació en la infancia y de forma natural. En adelante, su conocimiento de las circunstancias de la muerte de su padre se situaría en el origen de un modo muy particular, e íntimo, de abordar el trabajo con la cámara: Mi primer acercamiento a las imágenes fue bastante intuitivo; cuando era pequeño robaba fotos de los álbumes familiares para hacer mis propias conexiones, crear mis propias narrativas. Más adelante estudié medios audiovisuales en Guadalajara, México, y después hice un Máster en Fotografía en EFTI, Madrid.

El punto de inflexión en mi trabajo llegó cuando descubrí que mi padre no había fallecido de muerte natural, como siempre me habían dicho, sino que se había suicidado. Eso de alguna manera cambió todo. De repente tenía que lidiar con esta información, con la memoria, y con un nuevo duelo de una forma completamente diferente. Supongo que empecé a trabajar temas tan personales porque simplemente es lo que tenía en la cabeza en ese momento, y la fotografía se convirtió en la herramienta para procesar todo eso.

Le interesa a Ascencio la fotografía como soporte mutable de recuerdos que también lo son; para el artista nuestra percepción de las imágenes puede transformarse y éstas han de ser puestas en cuestión. Encuentra numerosos lazos entre este medio y los ciclos naturales: Me interesa mucho cómo formamos nuestra identidad a partir de lo que recordamos, o mejor dicho, a partir de lo que creemos recordar. La memoria no es algo estático ni confiable; cada vez que recuperamos un recuerdo lo estamos reescribiendo y contaminando con el presente. Trabajo con la idea de que las fotografías son contenedores frágiles, no de verdades absolutas, sino de versiones mutables de lo que fue.

También me obsesiona la conexión con el mundo natural como metáfora de estos procesos, pero no sólo a nivel personal, sino también colectivo. En proyectos como Las flores mueren dos veces, las plantas se convierten en símbolos de ciclos vitales y de transformación personal, mientras que, en Maíz, exploro cómo la biodiversidad y las semillas nativas son también contenedores de memoria cultural, identidad comunitaria y resistencia. Me interesa pensar la soberanía alimentaria y los derechos bioculturales como formas de memoria viva que las comunidades protegen frente a la desaparición.

Al final, lo que busco es ser transparente con el proceso: mostrar cómo las imágenes se construyen, se deterioran, se manipulan. Me interesa no sólo documentar lo que veo, sino cómo lo veo y cómo esa mirada está siempre mediada por la tecnología, por la emoción y por el tiempo.

Trabajo con la idea de que las fotografías son contenedores frágiles, no de verdades absolutas, sino de versiones mutables de lo que fue.

Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces, 2021-2024
Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces, 2021-2024
Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces, 2021-2024
Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces, 2021-2024

No hace falta que expliquemos ya que su lenguaje es el fotográfico, abierto cada vez más -según nos explica- a las posibilidades de la tecnología. No sólo por motivos técnicos, sino por las capas de significado que aportan: Trabajo con fotografía, pero siempre pensando en imágenes atravesadas por la tecnología. Uso fotogrametría para crear modelos 3D de plantas, pixel sorting y data bending para alterar el código de las imágenes, realidad virtual, video 360°  e instalaciones. Lo que me interesa es entender cómo funcionan las distintas herramientas y, a partir de esto, empezar a experimentar y pensar en cómo eso afecta o influye a la hora de hacer una imagen.

Por ejemplo, cuando manipulo el código de una fotografía con Processing o técnicas de glitch, me interesa hacer evidente que la imagen digital es información vulnerable y que puede corromperse, igual que los recuerdos. La fotogrametría me permite crear “fósiles digitales” de plantas, registrando volumen y textura de una manera que la fotografía tradicional no puede. Y la realidad virtual me da la posibilidad de crear espacios inmersivos donde el espectador puede habitar esos recuerdos o esos paisajes de otra manera.

Al final, cada técnica me permite decir algo diferente sobre cómo vemos, cómo recordamos y cómo la tecnología media constantemente nuestra relación con el mundo.

Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces. FOAM Talent, 2024-2025
Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces. FOAM Talent, 2024-2025

Entre sus referentes cita Ascencio a un cineasta que es también artista plástico y cuyas obras están dominadas, precisamente, por la memoria y el misterio y a uno de los mayores estudiosos de la imagen y de las posibilidades de la inteligencia artificial. Pero, sobre todo, al mundo vegetal: Me inspiran mucho las plantas y cómo se relacionan a través de redes subterráneas que conectan organismos de formas que no podemos ver. Hay algo muy potente en pensar que todo está conectado de maneras invisibles, y eso me interesa trasladarlo a cómo pensamos la memoria y las relaciones.

Me gusta mucho el cine, por ejemplo el de Apichatpong Weerasethakul, especialmente Uncle Boonmee, que de hecho fue una inspiración directa para Las flores mueren dos veces. Me gusta cómo mezcla lo espiritual con lo cotidiano, el tiempo y la memoria de una forma tan natural.

La ciencia ficción como género también me interesa mucho, justamente por cómo nos permite pensar en nuestra relación con otras especies, con lo no-humano. Y en fotografía, Joan Fontcuberta ha sido clave por su manera de entender la postfotografía y de cuestionar el estatuto de verdad de la imagen fotográfica.

Hay algo muy potente en pensar que todo está conectado de maneras invisibles, y eso me interesa trasladarlo a cómo pensamos la memoria y las relaciones.

Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces. Jardín V, 2021-2024
Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces. Jardín V, 2021-2024
Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces. Jardín III, 2021-2024
Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces. Jardín III, 2021-2024

Escoge Cristóbal hablarnos de tres de sus proyectos recientes -los últimos años han sido muy fructíferos para él-, comenzando justamente por Las flores mueren dos veces. También de sus trabajos colaborativos: “Las flores mueren dos veces” explora la relación con mi padre, quien murió cuando yo tenía quince años. No supe hasta los treinta que había sido un suicidio. Mi padre era jardinero y en su carta de despedida escribió: “Perdóname y comunícate conmigo”.

El proyecto usa el glitch digital para alterar fotografías del archivo familiar, metaforizando la “memoria corrompida”. También incluye fotogrametrias de plantas que sembró mi padre y aún siguen vivas, y una experiencia de realidad virtual. Es mi respuesta a sus últimas palabras y una invitación a pensar en las relaciones que continúan después de la muerte.

Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces. Festival Verzasca Foto, 2025
Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces. Festival Verzasca Foto, 2025. Fotografía: Alfio Tommasini
Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces. Festival Verzasca Foto, 2025. Fotografía: Alfio Tommasini
Cristóbal Ascencio. Las flores mueren dos veces. Festival Verzasca Foto, 2025. Fotografía: Alfio Tommasini
Cristóbal Ascencio. Palmas. Las flores mueren dos veces, 2021-2024
Cristóbal Ascencio. Palmas. Las flores mueren dos veces, 2021-2024

“Palimpsesto” parte del mito de Penélope, quien tejía de día y destejía de noche esperando a Ulises. Fotografío la isla de Ítaca, borro deliberadamente las imágenes e intento recuperarlas con software de recuperación de datos. Estas imágenes corrompidas se incrustan con fragmentos de la Odisea en su código fuente y finalmente se tejen en tapices usando telares Jacquard, las primeras máquinas programables. Es una reflexión sobre la memoria como proceso activo de distorsión y reinterpretación.

Cristóbal Ascencio. Palimpsesto, 2023-2025
Cristóbal Ascencio. Palimpsesto, 2023-2025
Cristóbal Ascencio. Palimpsesto. Centro Cultural de México en España, 2025
Cristóbal Ascencio. Palimpsesto. Centro Cultural de México en España, 2025
Cristóbal Ascencio. Palimpsesto. Centro Cultural de México en España, 2025
Cristóbal Ascencio. Palimpsesto. Centro Cultural de México en España, 2025

Y “Maíz” es el proyecto en el que estoy trabajando actualmente, junto con Alba Serra. Investiga las sesenta y cuatro razas de maíz nativo mexicano y las comunidades que las protegen. Mediante fotografía documental, fotogrametría y video 360°, exploramos el maíz como archivo vivo de saberes agrícolas, identidad cultural y resistencia frente a la homogeneización industrial.

Cristóbal Ascencio. Maíz, 2023-en curso
Cristóbal Ascencio. Maíz, 2023-en curso
Cristóbal Ascencio. Maíz, 2023-en curso
Cristóbal Ascencio. Maíz, 2023-en curso
Cristóbal Ascencio. Maíz, 2023-en curso
Cristóbal Ascencio. Maíz, 2023-en curso

En lo colectivo, formo parte de La Mosca Ediciones, donde publicamos fanzines de manera autogestionada, como ejercicios creativos que nos permiten investigar nuevos imaginarios. También soy parte del Colectivo Labarra, con quienes desarrollo Isla como verbo, un proyecto multidisciplinario que explora la relación entre agua, tecnología y cambio climático en las Islas Canarias a través de la leyenda del árbol Garoé y las prácticas de resistencia de las comunidades locales.

Muy pronto tendremos más noticias de “Maíz”, gracias al apoyo del Pérez Art Museum de Miami. Además, podremos encontrar su trabajo en Madrid por partida doble: Actualmente estoy inmerso en “Maíz”, ese proyecto que empecé junto a Alba Serra y que investiga las sesenta y cuatro variedades nativas de maíz de México. Este trabajo representa un giro en mi práctica porque ya no trabajo exclusivamente desde el archivo personal, sino desde un archivo vivo que pertenece a comunidades completas. Estoy preparando una web interactiva comisionada por el Pérez Art Museum Miami (PAMM), que funcionará como un repositorio donde alojaremos modelos 3D de cada una de estas variedades.

Me interesa que esta plataforma sea tanto una herramienta de investigación como un espacio de resistencia frente a la homogeneización industrial del maíz. Aquí la memoria no está en una foto fija, sino en las semillas que se siembran, se intercambian y se transforman cada temporada.

Paralelamente trabajo en una serie de fotografías de paisaje con una Gameboy Camera de 1998; esta cámara tiene una resolución de 0.014 megapixels, cuestionando la idea de que mayor resolución equivale a más verdad y haciendo visible el píxel como construcción tecnológica inevitable.

En cuanto a exposiciones, en mayo “Las flores mueren dos veces” se presenta en el Pavillon Populaire de Montpellier (inauguró el 7 de mayo y estará hasta principios de junio). En Madrid tendré presencia en dos colectivas: una en la Galería Cámara Oscura (alrededor del 30 de mayo) y otra en la Fundación Casa de México en junio. Y en noviembre participaré en Futures Photography, un encuentro de fotógrafos de varios países de Europa en Groningen, Países Bajos, que siempre me interesa porque permite dialogar con otras prácticas contemporáneas que también cuestionan los límites del medio fotográfico.

Lo que me emociona de este momento es que siento que el trabajo está tejiendo puentes entre lo íntimo y lo colectivo, entre la memoria familiar y la memoria biocultural, entre el archivo que se corrompe y el archivo que se siembra.

Seguid los frutos de esa siembra en https://cristobalascencio.com/

Cristóbal Ascencio. Fósiles instantáneos. Festival Luminic, 2023
Cristóbal Ascencio. Fósiles instantáneos. Festival Luminic, 2023
Cristóbal Ascencio. Herbarium, 2025
Cristóbal Ascencio. Herbarium, 2025
Cristóbal Ascencio. Herbarium, 2025
Cristóbal Ascencio. Herbarium, 2025

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