Un cambio de era: nuevo libro describe el
ascenso económico de China en Sudamérica
El académico Francisco Urdinez demuestra
que el dominio económico de China en América del Sur es real, sistemático y
medible a través del comercio, el crédito y otras variables.
Asimismo, el autor explica los alcances de
este cambio, que modificó la balanza en favor de la potencia asiática y
desplazó la influencia de Estados Unidos.
En las últimas dos décadas, América Latina
ha experimentado una profunda transformación en sus relaciones económicas
internacionales.
En Desplazamiento económico, el doctor en Relaciones
Internacionales Francisco Urdinez analiza cómo China pasó de ser
un actor secundario a convertirse en el principal socio en comercio,
financiamiento e inversión para gran parte de la región, especialmente en
América del Sur, desplazando la influencia económica que históricamente ejerció
Estados Unidos.
A partir de una investigación
respaldada en bases de datos propias y evidencia empírica, Urdinez evidencia
que este cambio no se limita al ámbito económico.
“No existía una medida
comparable del peso económico de ambas potencias que integrara comercio,
inversión, crédito y ayuda en relación al tamaño de cada economía, así que hubo
que construirla desde cero”, cuenta el autor.
El levantamiento de información y el cruce de
datos, cuenta Urdinez, le permitió “estimar que América Latina recibió
unos 265 mil millones de dólares en inversión china entre 2001 y 2020, y sobre
todo identificar el momento exacto en que China superó a Estados Unidos en cada
país”.
Urdinez explica que el
repliegue de Estados Unidos no fue uniforme en toda América Latina. En
Sudamérica, afirma, el peso económico estadounidense se contrajo cerca de un
50% a partir de mediados de los 2000, mientras que, en México, Centroamérica y
el Caribe la contracción fue mucho menor o directamente no ocurrió.
“Ese vacío fue el que actores
chinos llenaron con comercio, inversión y crédito, respondiendo a una demanda
real de los gobiernos y empresarios sudamericanos”, menciona.
El resultado “es que el
peso económico de China en Sudamérica se multiplicó casi por veinte entre 2001
y 2020, más de tres veces lo observado en el resto de la región. En la
práctica, para entender la competencia entre las dos potencias conviene
pensar en dos Américas Latinas, no en una”.
El impacto sobre la política
Cuando se modifica el
centro de poder económico del que dependen los países, también cambian sus
decisiones políticas, sus posicio
namientos internacionales y la manera en que
sus élites interpretan el mundo. El libro muestra cómo esta transición ya está influyendo
en la política exterior de la región.
Esta variación en la balanza
de la incidencia política no es automática ni equivalente al influjo
económico, asegura el autor, “pero sí erosiona la influencia de manera
medible.
El libro muestra que en los
países donde ocurrió el desplazamiento, la ciudadanía confía menos en la
capacidad de Estados Unidos para resolver los problemas de la región, los
legisladores lo eligen con menor frecuencia como socio prioritario y los gobiernos
votan menos alineados con Washington en la Asamblea General de la ONU, el
Consejo de Derechos Humanos y la OEA”.
De todas maneras, enfatiza
Urdinez, “Estados Unidos sigue siendo la primera preferencia de las élites
políticas incluso donde fue desplazado. Lo que cambia es que la amenaza de
acercarse a China se vuelve creíble, y eso le resta eficacia a las presiones y
a los incentivos económicos estadounidenses”.
La publicación analiza un
proceso que continúa desarrollándose y que redefine los márgenes de decisión de
los países latinoamericanos. Desplazamiento económico es una
obra fundamental para comprender la redistribución del poder económico global y
sus consecuencias para el futuro político, diplomático y económico de América
Latina.
Sinopsis
En las últimas dos décadas, el mapa
económico de América Latina cambió. De girar en torno a la órbita
estadounidense –que organizaba el comercio, pero también la política y las
relaciones internacionales–, los países de la región pasaron rápidamente a hacerlo
alrededor del gigante chino, actualmente el principal proveedor de
financiamiento, inversión y comercio para buena parte de la región, en especial
América del Sur.
Esta presencia económica dominante de China,
asegura el investigador Francisco Urdinez en este riguroso estudio, ha sido
real y sistemática y es medible en el comercio, el crédito y otras variables
económicas, pero no es determinante solo en este ámbito.
Pues cuando cambia el centro de poder
económico del que se depende, demuestra Urdinez, también cambia quién tiene
influencia política, es decir, cómo votan los países en las instancias
internacionales, cómo piensan sus élites y cómo se posiciona la región.
Desplazamiento económico no describe el
pasado, sino un cambio que está ocurriendo hoy mismo y que redefine los
márgenes de decisión de la región; se trata de un libro fundamental sobre qué
le pasa a América Latina cuando se traslada el centro de poder económico del
que depende.
¿Por qué leer este libro?
Documenta un cambio que suele presentarse como
una advertencia futura, pero que en varios países latinoamericanos ya ocurrió:
China ha alcanzado o superado a Estados Unidos en términos de gravitación
económica.
Permite entender la presencia china en la
región más allá de los discursos sobre una “nueva Guerra Fría”. Urdinez analiza
comercio, inversión, crédito, ayuda exterior e infraestructura para mostrar
cómo se construye la influencia económica en la práctica.
Cuestiona la costumbre de estudiar América
Latina como un bloque homogéneo. La expansión china presenta diferencias
marcadas entre América del Sur y el espacio compuesto por México, Centroamérica
y el Caribe.
Ofrece una investigación respaldada por bases
de datos desarrolladas por el propio autor, con información desagregada hasta
el nivel de empresas y adaptada a las preguntas específicas de cada capítulo.
Reconstruye el retroceso relativo de Estados
Unidos sin reducirlo a una simple pérdida de interés por la región. El libro
muestra que China avanzó porque fue capaz de ofrecer créditos, infraestructura,
comercio y mecanismos institucionales que respondían a necesidades concretas.
Sitúa la relación entre China y América Latina
dentro de una transformación mayor de la economía mundial, marcada por el
crecimiento de las corporaciones chinas y la redistribución del poder económico
internacional.
El
desplazamiento económico permite comprender decisiones diplomáticas y comerciales
que, analizadas por separado, pueden parecer circunstanciales, pero que
reflejan un cambio estructural en los vínculos externos de la región y analiza con
mayor precisión, la competencia entre Washington y Pekín, sin caer en
interpretaciones alarmistas ni considerar que América Latina ocupa un papel
pasivo en esta disputa.
Datos que entrega el libro.
En el año 2000, solo diez empresas chinas
figuraban entre las 500 corporaciones multinacionales más grandes del mundo,
mientras Estados Unidos contaba con 179.
En 2020, China ya reunía 124 empresas y
superaba a Estados Unidos, que registraba 121, y a Japón, con 53. (p. 33)
China se ha consolidado como una fuente
alternativa de financiamiento, inversión en infraestructura, ayuda exterior y
comercio, además de impulsar instituciones y acuerdos como el Banco Asiático de
Inversión en Infraestructura y distintos tratados de libre comercio. (p. 39) •
El peso económico de China en América del Sur aumentó casi veinte veces durante
el período estudiado por el autor, y alcanzó en 2015 un máximo equivalente a
cuarenta veces el nivel registrado en 2001. (Pp. 71-72)
En
México, Centroamérica y el Caribe, el crecimiento fue más moderado, aumentando
cerca de siete veces, con una presencia especialmente visible entre 2008 y
2014. (p. 71-72)
América del Sur concentraba en 2020 el 82% del
producto interno bruto de América Latina y el Caribe y el 67% de su población.
(Pp. 71-72)
Cuba fue el país donde el peso económico de
China superó al de Estados Unidos durante más tiempo: los veinte años del
período analizado. (p. 95)
Presidentes de derecha como Mauricio Macri,
Sebastián Piñera y Luis Lacalle Pou impulsaron activamente la inversión china y
buscaron ampliar las exportaciones hacia ese mercado. (p. 113)
Ecuador firmó su Tratado de Libre Comercio con
China bajo un gobierno de derecha, mientras varios países latinoamericanos se
incorporaron a iniciativas promovidas por Pekín durante el giro político
posterior a la Marea Rosa. (p. 113).
Sobre el autor.
Francisco Urdinez es
profesor asociado del Instituto de Ciencia Política de la Pontificia
Universidad Católica de Chile, donde dirige el Centro de Estudios
Asiáticos y el Núcleo Milenio ICLAC, dedicado al estudio de los impactos de
China en América Latina. Argentino radicado en Santiago, lleva más de una
década investigando la relación entre China, Estados Unidos y la región.
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| Francisco Urdinez |
Obtuvo su doctorado en 2017 en
un programa conjunto entre la Universidad de São Paulo
y King’s College London. Entre 2022 y 2023
fue fellow residente del Woodrow Wilson Center en Washington, donde
avanzó buena parte de este libro. Es coeditor
de R for Political Data Science (CRC Press) y fue
editor de la Revista de Ciencia Política.
Ha asesorado a ministerios de
Relaciones Exteriores de países latinoamericanos, a APEC y a la CAF-Banco de
Desarrollo de América Latina.
Sus investigaciones han
aparecido en revistas académicas internacionales
como Comparative Political Studies, Journal of Peace Research y Chinese Journal of International Politics,
entre otras.


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