Durante junio, Centro
Arte Alameda dedica su ciclo director del Mes a una de las voces
más originales y reconocibles del cine chileno contemporáneo: Wincy
Oyarce.
Amigo de la casa y figura imprescindible para comprender las
representaciones de las disidencias sexuales y las culturas underground en el audiovisual
nacional.
El realizador presentará
algunos de los títulos más emblemáticos de su filmografía: Empaná de pino
(2008), Otra película de amor (2012), La última vedette (2017) y
la aclamada y querida Tan inmunda y tan feliz (2022).
“Me siento super feliz y super honrado de ser el Director del Mes en Centro
Arte Alameda. Es un lugar al que le tengo mucho cariño y mucho respeto, por
todo lo que significa para el cine chileno, para el cine independiente y para
la contracultura.
Es un espacio que nos ha abierto las puertas a mí y a muchos
otros artistas para poder mostrar nuestro trabajo.
Personalmente tengo un vínculo
muy especial, desde que pude estrenar ahí mi primera película Empaná de pino.
Recuerdo que cuando la terminé me parecía imposible poder tener la película en
cartelera. Me acerqué al cine, fui a la boletería para saber cómo podía
hacerlo. Me dieron el correo de la Roser, pero no se concretó algo claro en ese
momento”, recuerda Wincy.
“Luego en el 2008, participamos del festival Cine B, donde obtuvimos el Premio
del Público, que justamente consistía en estar en cartelera en el cine, así que
eso me permitió conocer a Roser y su equipo. Tuvimos una química hermosa, que
seguimos manteniendo hasta el día de hoy, y mis cuatro largometrajes se han
estrenado ahí”.
Moviéndose con libertad entre la ficción y el documental, muchas veces con un
apronte travieso y lúdico, Oyarce ha construido una obra profundamente
personal, marcada por una mirada sensible y comprometida con los marginados,
los “raros” de nuestra sociedad.
A través de retratos
memorables de personajes como Hija de Perra y Maggie Lay, sus películas
exploran el afecto, la identidad, la amistad, el deseo y las distintas formas
de resistencia que emergen desde los márgenes, convirtiéndose en registros
fundamentales de la cultura queer chilena.
“Siento que Centro Arte Alameda siempre ha sido un lugar que ha estado abierto
a las disidencias y las primeras películas LGBTIQ+ que yo vi cuando estaba
estudiando cine, o quizás antes incluso, fueron en un ciclo gay y lésbico que
hacían a principios de los 2000.
Me encanta que este cine siga
siendo hoy un espacio de resistencia, cuando es mucho más necesario
considerando el contexto en el que estamos: mucho más conservador, de muchos
retrocesos. Siempre voy a agradecer tener una tribuna en este lugar tan importante
para la cultura local”.
La retrospectiva comenzará el viernes 5 de junio con la exhibición de Empaná de
Pino (2008), presentada por el propio director. El ciclo continuará el 12
de junio con Otra película de amor (2012), para luego dar paso
el 19 de junio a La última vedette (2017), función que incluirá
además un show especial de Maggie Lay.
Finalmente, el 26 de
junio se exhibirá Tan inmunda y tan feliz (2023), seguida de un
conversatorio que permitirá profundizar en los procesos creativos y las
temáticas que atraviesan la obra del cineasta.
“Poder presentar mis cuatro películas, que he hecho durante 18 años, período en
el que he estado representando un mundo, un universo que se mueve en los
márgenes, desde la resistencia, desde el afecto, lo político; de identidades
que se escapan de la norma, pero que representan a muchas personas. No
somos una minoría”.
Lo de Wincy Oyarce, sin anexar lo conmovedor, la estética cuidadosa y el arrojo
pasional con el que se lanza a cada proyecto, es imprescindible para entender
el cine chileno. Debe existir, como una necesidad de hacer visible lo que no
toda la sociedad quiere ver; una propuesta curatorial que, fuera de prejuicios,
es muy difícil que divida, sino más bien, a través de un ejercicio muchas veces
humorístico, pero también crudo, sólo puede inspirar amor, empatía y cohesión.
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