junio 1, 2026

Tu Revista Digital

Ofrecemos una amplia gama de información para entretener e informar a nuestros lectores.

Piezas patrimoniales e industriales en una nueva residencia ISLA

 Julia Naidin (Brasil), Enrique
Méndez de Hoyos (México) y Andrea Alkalay (Argentina) son los tres artistas que
llegaron a Antofagasta para investigar sobre el arte y el patrimonio
postindustrial, visitando espacios históricos y vastos territorios del desierto
de Atacama.

Entre ruinas, industria y
desierto: así es la residencia de patrimonio postindustrial de SACO

Julia Naidin (Brasil), Enrique
Méndez de Hoyos (México) y Andrea Alkalay (Argentina) fueron los tres artistas
seleccionados en la convocatoria SACO 2026 que arribaron durante mayo para
desarrollar la residencia de patrimonio postindustrial, un campo de investigación
que se incorpora por primera vez al programa de SACO.

Esta línea propone explorar la
relación entre arte y patrimonio desde los espacios, tanto dentro como fuera de
la ciudad, que hoy persisten como vestigios históricos e industriales,
configurando nuevas lecturas sobre el territorio, su memoria y sus transformaciones.

“Me interesó estar en SACO
porque es una propuesta de residencia que tiene una preocupación por lo
contextual y ambiental.

Existe una invitación a pensar
un espacio entre el arte contemporáneo y lo postindustrial, junto con sus
problemáticas socioambientales”, comenta Julia Naidin, quien llegó
con Paisaje Infiltrado II – Un proyecto de conferencia, una
investigación-creación enfocada en reflexionar sobre iniciativas comunitarias
locales que trabajan en la mitigación y resignificación de los impactos
ambientales.

Durante sus primeros días en
Antofagasta, los artistas visitaron Mejillones para conocer su dimensión
industrial, y sostuvieron encuentros con especialistas como Helena Horta,
arqueóloga e historiadora del arte, con quien profundizaron en la cultura atacameña
y especialmente en los petroglifos: grabados en roca de antiguas civilizaciones
presentes en sectores de la precordillera, quebradas y valles de la región.

También compartieron con Pedro
Clavería, docente con magíster en Patrimonio Cultural, quien les entregó una
aproximación histórica a las ex oficinas salitreras del territorio.

A continuación, visitaron espacios
emblemáticos de Antofagasta como el Muelle Histórico Melbourne Clark, Bosque
Escondido y las Ruinas de Huanchaca, antigua fundición de plata boliviana del
siglo XIX declarada Monumento Histórico Nacional.

Otro de los ejes centrales ha sido el
desierto de Atacama. El viaje de los artistas al interior de la región comenzó
en Baquedano, localidad de la comuna de Sierra Gorda, donde visitaron el Museo
Ferroviario y conocieron la historia de una de las estaciones precursoras en la
expansión del ferrocarril en la pampa salitrera.

Más tarde llegaron a Chacabuco,
recorriendo su teatro y edificaciones abandonadas, para luego continuar hacia
Calama y desde allí visitar Chuquicamata.

“Es un lugar fuera de todo
convencionalismo, por sus condiciones históricas, políticas y económicas.
Chuquicamata es imperdible, y además tuvimos la coincidencia de llegar durante
sus días de aniversario, lo que nos permitió conversar con personas que nacieron
allí”, expresó Enrique Méndez de Hoyos.

El artista desarrolla Archivo a cielo
abierto, proyecto que continúa una investigación iniciada en México y que
propone explorar la relación entre paisaje industrial, tecnología contemporánea
y narrativa corporal, entendidas como un ecosistema tecno-social
interconectado.

El itinerario continuó por los petroglifos
de Yerbas Buenas, y por Peine, poblado ubicado al sureste del Salar de Atacama.
Finalmente, de regreso, conocieron María Elena, la única oficina salitrera
activa del mundo.

“Nosotros fuimos especialmente
hacia el salar y te encuentras ahí con las comunidades que hoy viven y que
están con un gran cuestionamiento de cómo va a ser esa supervivencia ante un
ecosistema tan frágil debido a la extracción del litio. 

A mí el tema ese es lo
que más me acercó a San Pedro, pensar que ese desierto que se ve tan vacío
económicamente es tan rico y lleno de recurso, eso es algo que voy a
profundizar”, explicó la artista argentina Andrea Alkalay.

Su trabajo de
residencia, El desierto es un enigma que no puedo descifrar, se basa
en la interacción directa con el entorno y en la experimentación material como
la erosión, huellas de civilizaciones, culturas y explotaciones que lo han
atravesado en el tiempo. 

Durante los próximos días, los tres
artistas continuarán desarrollando sus investigaciones en Antofagasta,
profundizando en el patrimonio postindustrial del territorio desde distintas
perspectivas artísticas y metodologías de trabajo vinculadas al paisaje, la
memoria y la transformación material de la región.

Ver fuente