Entre el 29 de mayo y el 30 de agosto, el
Museo Nacional de Bellas Artes presenta «Valentina Cruz. De amor, humor y
muerte», exposición que ofrece la revisión más extensa y profunda
realizada hasta la fecha sobre la producción de la artista chilena,
reivindicando la vigencia de su legado como escultora y dibujante en constante
experimentación.
Con más de 130 piezas, la gran
mayoría perteneciente a la Colección MNBA, la muestra abarca 63 años de trabajo
ininterrumpido, realizado tanto en Chile como en el extranjero, proponiendo una
lectura integral e inédita de su obra.
Esta exhibición aborda la
noción del dibujo como un dispositivo expandido, cuyo límite es traspasado a
través de diversas técnicas que incluyen dibujos desmontables a modo de
puzzles, polípticos plegables e instalaciones en papel y acrílico.
También se incluyen
ilustraciones, esculturas, collages y el registro de una icónica acción de
arte, realizada en el frontis del Museo de Bellas Artes.
Las más de cien piezas de la
Colección MNBA corresponden principalmente a donaciones realizadas por la
artista en distintos momentos de su vida. Algunas obras ingresaron de manera
póstuma, en cumplimiento de su último deseo.
Entre las obras destacadas se
encuentran Hombre de pie (1964), escultura que obtuvo el primer
premio en la IV Bienal de Arte Joven de París en 1965; Marat (1972),
intervención realizada en el frontis del museo; las series Los guerrilleros (1968)
y Los ajedrecistas (1968); sus
desconocidos Rompecabezas (ca. 1970), y las esculturas en goma látex
desarrolladas en Nueva York a partir de 1966.
La exposición es organizada
por el Museo Nacional de Bellas Artes y la curaduría corresponde a Daniela
Berger Prado y Paula Honorato Crespo. Enmarcada en el eje Trayectorias en
Foco, esta exposición forma parte de la política del MNBA orientada a reducir
las brechas de género, destacando el legado de mujeres artistas de amplia
trayectoria.
De amor, humor y
muerte releva la figura y la obra de Valentina Cruz, cuyo trabajo creativo
ha sido escasamente difundido y solo parcialmente reconocido por la
historiografía del arte. Asimismo, la exposición permite valorar su aporte a
las artes visuales, especialmente a la reflexión sobre la contemporaneidad
desde el dibujo y la escultura.
“Esta exposición es una enorme
oportunidad, por una parte, para dar continuidad al trabajo con perspectiva de
género que hemos decidido instalar, pero también lo es porque es una muestra
que nos permite celebrar a una artista con un trabajo extraordinario y
conmovedor, que tuvo la generosidad de dejar gran parte de su obra en el Museo.
Con ello, esta exposición es un acto de
agradecimiento y una forma de reforzar el valor que le estamos dando a la
Colección MNBA desde una mirada contemporánea”, explica Varinia Brodsky
Zimmermann, directora MNBA.
Las obras dialogan con la
exposición permanente 145
años: historias de una Colección, ubicada en el segundo piso del museo,
permitiendo situar el trabajo de la artista en el contexto de la producción
artística del siglo XX. «Valentina Cruz convierte el ejercicio del dibujo
en una disciplina con derecho propio para expresar su tiempo, de este modo, lo
eleva al papel jugado por la pintura y la escultura contemporáneas, en tanto
campo de experimentación. En este aspecto ella es única. Esta muestra va a
contribuir a que se reconozca su real magnitud en la historia del arte nacional
y en la forma de apreciar el dibujo», expresa Paula Honorato Crespo,
co-curadora de la exposición.
“Poder ver hoy, con la gran
donación que hizo al Museo, el alcance, osadía y profundidad de su vasto cuerpo
de obra es un privilegio, y será otro tanto para nuestros públicos. Cruz ha de
ser reconocida como una artista extraordinaria, experimental, valiente, tanto
así que le decían Valientina. Ella se arroja a los materiales y los
explora y los traspasa, prueba y explora y experimenta durante toda su vida, en
una vida dedicada al arte, a la escultura, dibujo y finalmente a la
ilustración, con el mismo rigor con el que enseña a generaciones y
generaciones”, comenta Daniela Berger Prado, co-curadora de la exposición.
Labor institucional
En esta muestra, se
podrá conocer la donación realizada por Valentina Cruz, la que contribuyó
significativamente al fortalecimiento de la Colección MNBA, respecto a artistas
mujeres contemporáneas, uno de los ejes estratégicos de la institución en
los últimos años. La muestra también visibiliza el trabajo sostenido del Museo
en investigación, conservación, restauración y activación de su acervo.
Para esta exposición, la
Unidad de Gestión Patrimonial del MNBA desarrolló un exhaustivo trabajo de
catalogación, conservación y restauración de las obras, las que también fueron
ingresadas en la plataforma pública SURDOC, del Centro de
Documentación de Bienes Patrimoniales del SERPAT. En tanto que el CEDOC
Angélica Pérez Germain, gestionó la documentación de los archivos de Valentina
Cruz, como cuadernos, recortes de prensa, libros, fotografías y videos.
Sobre la artista
Valentina Cruz (Concepción,
1938 – Pirque, 2025) fue una escultora, dibujante e ilustradora chilena con una
trayectoria de más de seis décadas. Su infancia, marcada por experiencias en
Chile, Roma y Moscú durante períodos de conflicto global, influyó profundamente
en su mirada crítica y comprometida.
Formada en la Escuela de Arte
de la Universidad Católica, irrumpió en la escena artística en 1962 con obras
experimentales que desafiaron los cánones tradicionales. Vivió dos décadas en
Barcelona, donde desarrolló el dibujo y la ilustración con profundidad y osadía
y, tras su regreso a Chile, se dedicó a la docencia, continuando su exploración
constante de nuevas materialidades. Publicó más de 40 libros ilustrados desde
1981.
A través de su obra, Valentina
Cruz expandió los límites del arte y ofreció una reflexión aguda y, a menudo,
irónica sobre las transformaciones sociales de su tiempo.


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