La obra de danza butoh PÜLLÜ,
del Colectivo Tëkufënn, iniciará durante los próximos días una circulación por
distintas localidades de las regiones de Los Ríos, La Araucanía y el Biobío,
llevando una propuesta escénica multimedial que integra cuerpo, sonido,
visualidad y mapping.
Con nueve funciones gratuitas
en espacios culturales del sur del país, el proyecto financiado por el Fondo
Nacional de Fomento y Desarrollo de las Artes Escénicas, del Ministerio de las
Culturas, las Artes y el Patrimonio, busca ampliar el acceso a lenguajes
escénicos contemporáneos desde una perspectiva territorial, en diálogo con
comunidades que comparten vínculos territoriales y simbólicos con la cultura
mapuche.
Püllü propone un recorrido
simbólico en torno al ciclo de vida-muerte-vida, inspirándose en visiones
espirituales de la cultura mapuche lavkenche del sur de Chile. A través del
lenguaje del butoh, la obra se configura como una experiencia que cruza lo corporal
y lo ancestral.
“Para mí, esta obra es un
espacio, un camino de profundización del propio ser, de autoconocimiento,
porque busca las raíces de una espiritualidad que está contenida en toda la
fuerza, la vitalidad y la energía de la tierra”, señala su directora, Pamela Gómez.
Desde esta perspectiva, la
obra se instala como una experiencia que interpela al espectador desde un lugar
íntimo.
“Es una experiencia sensorial,
es una experiencia de memoria que remueve. Remueve desde el cuerpo, remueve
desde adentro, a todos los espectadores”, comenta Pamela y agrega que “hace
cuerpo de esta gran crisis política que hay en torno a la identidad, en torno a
la falta de integración, a la falta de respeto por la vida”
Encuentro con los territorios
Más allá de la escena, la
circulación de “Püllü” busca construirse en el encuentro con los territorios y
sus comunidades. Para Ignacio Godoy, productor general de la gira, es en ese
proceso donde el proyecto irá encontrando su sentido: “El sentido total, por
ahora, me es intrigante… siento que va a encontrar sentido cuando empecemos y
posibilitemos el diálogo y el intercambio cultural”.
Para el elenco, esta gira abre
un espacio de transformación tanto artística como personal, donde ese vínculo
pasa a ser vivido en cada territorio. “Salir a circular con la obra Püllü me
genera mucha emoción, alegría y también curiosidad por lo que pueda revelarse
en el encuentro con cada territorio”, señala Paulina Manríquez, intérprete de
la obra.
En ese cruce, la circulación
se proyecta como un espacio de intercambio, donde las experiencias del público
también forman parte del proceso. “Me interesa que las personas se lleven algo
que puedan seguir trabajando en el tiempo. Una sensación, una imagen o una
forma de volver a conectar con la experiencia de la obra”, agrega.
En un contexto marcado por
tensiones territoriales y crisis de identidad, “Püllü” también se posiciona
desde una dimensión política, proponiendo una reflexión desde el cuerpo. “Es un
acto de descentralización y resistencia.
Bailar en el sur significa
situar el cuerpo como territorio y retornar a la raíz para recordar quiénes
somos frente a la explotación de la tierra y el extractivismo”, plantea
Fernanda Zamorano, intérprete. Así, la obra se sitúa como una práctica que vincula
cuerpo y territorio, en un contexto marcado por la explotación de la tierra y
las tensiones sobre identidad.
Un recorrido por los
territorios del sur
La circulación de “Püllü”
contempla nueve funciones en diversas localidades de las regiones del Biobío,
La Araucanía y Los Ríos, recorriendo espacios culturales de Valdivia, Lanco,
Villarrica, Temuco, Padre Las Casas, Curarrehue, Angol, Arauco y Talcahuano.
Además de las funciones, cada
presentación incluirá la actividad de mediación artística “Mi cuerpo, mi
territorio”, orientada a profundizar el vínculo entre cuerpo, memoria y
territorio desde la experiencia de los participantes.
La invitación es a ser parte
de una experiencia escénica que propone habitar el cuerpo como un espacio de
memoria y transformación, en diálogo con los territorios del sur de Chile.
“Espero que la obra sea ese
espacio de resonancia mutua donde la sensibilidad logre acortar las
distancias”, concluye Fernanda Zamorano.
Para más información sobre
este y otros proyectos, se puede seguir a Colectivo
Tëkufënn en Instagram (@tekufenn.colectivo).


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