mayo 1, 2026

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un cadáver en un parque, un congresista sospechoso y un inmigrante usado como chivo expiatorio

Cuando desapareció, el 1 de mayo de 2001, la joven estudiante Chandra Levy había terminado sus prácticas en Washington y se aprestaba a volver a California para completar su maestría. De hecho, cuando la policía revisó su departamento, a unos tres kilómetros del parque de Rock Creek, encontró las valijas a medio hacer. Después de finalizar sus estudios, el plan de la chica era regresar a la capital y postularse para ingresar en el FBI. Convertirse en una agente federal era su sueño.

La denuncia de su desaparición la hizo su familia, cinco días después, cuando los padres se preocuparon porque no contestaba sus llamadas. “No pudimos localizarla. Papá estaba en pánico. Yo intentaba mantener la calma, pero como seguíamos sin tener noticias decidimos llamar a la policía”, contó su hermano Adam, que por entonces tenía 19 años. El 7 de mayo el padre de Chandra le dijo a la fuerza de seguridad que su hija había tenido una aventura amorosa con un congresista y que suponía que era Gary Condit, un dato que fue corroborado por una tía, a quien la chica se lo había contado.

Tres días después, con una orden judicial, la policía revisó el departamento de Chandra. A los detectives les llamó la atención que la chica hubiese salido sin llevarse el celular, su identificación y las tarjetas de crédito. El contestador automático estaba lleno con mensajes de familiares y dos del congresista Condit. En el registro, un agente intentó revisar la computadora personal de Chandra y borró involuntariamente los datos de las búsquedas de internet. Los técnicos demoraron más de un mes en recuperarlos. Recién entonces se supo que, la mañana del 1 de mayo, la chica había visitado sitios web relacionados con Amtrak, Baskin-Robbins, Condit, Southwest Airlines y la página de entretenimientos de The Washington Post, donde consultó el informe meteorológico y un enlace al mapa del parque.

A partir de ese dato, el 25 de julio de 2001 tres sargentos de la policía de D.C. y un grupo de cadetes buscaron a lo largo de Glover Road en el parque, pero no encontraron nada. Un día después se hizo un segundo intento, que tampoco dio resultado. No volvieron a buscar. Chandra Levy pasó a engrosar la larga lista de personas desaparecidas a las que nadie podía —o quizás algunos no querían— encontrar.

Chandra Levy y de Gary ConditChandra Levy era amante del congresista Gary Condit, a quien el escándalo que desencadenó su desaparición le extinguió la carrera (Grosby)

Pasó más de un año de la desaparición sin que hubiera novedades, hasta que la mañana primaveral del 22 de mayo de 2002 un jubilado cuya identidad la policía nunca reveló sintió que era ideal para adentrarse con su perro por los senderos que llevan al arroyo Broad Branch, en una zona poco transitada del parque de Rock Creek, en Washington. Quería ver a las tortugas que suelen andar cerca de la costa del arroyo, pero se topó con otra cosa que lo hizo volver sobre sus pasos y llamar a la policía. “Creo que encontré los restos de una persona”, avisó.

Los huesos estaban esparcidos en un área bastante amplia de una zona boscosa. Se notaba que estaban allí desde hacía bastante tiempo y que algunos animales los habían movido. Los policías también encontraron un corpiño deportivo, una remera, unas calzas y un par de zapatillas de tenis, que les hicieron suponer que se trataba de una mujer. Cuando los forenses armaron el esqueleto, notaron que no estaba completo, pero en una segunda búsqueda la policía no encontró ningún hueso más.

La identificación del cuerpo —o lo que quedaba de él— no fue difícil, porque de inmediato se comparó la dentadura con los registros odontológicos de las personas desaparecidas: la muerta era Chandra Ann Levy, una joven estudiante de 24 años que realizaba prácticas en la Oficina de Prisiones de Washington DC para completar una maestría de la Universidad del Sur de California. Se le había perdido el rastro el 1 de mayo del año anterior cuando —suponía la policía— había ido a correr por el parque. En aquel momento se realizó un rastrillaje para hallarla pero mal hecho, porque solo habían buscado a cien metros a los lados de los anchos caminos que recorrían el gran predio de 8 kilómetros y no alrededor de los senderos. Por eso no la habían encontrado.

Los medios de Washington y de California llevaron la noticia en sus portadas y especularon que el hallazgo permitiría conocer la causa de su muerte y, quizás, encontrar al o los culpables. Pero pronto ese optimismo se fue diluyendo. Después de hacer la autopsia, el médico forense del Distrito de Columbia, Jonathan L. Arden, declaró oficialmente que la muerte era un homicidio, pero dijo: “Es posible que nunca sepamos específicamente cómo murió”. Arden encontró daños en el hueso hioides, lo que sugiere que posiblemente fue estrangulada, pero no lo consideró una prueba concluyente.

Pese a que faltaban huesos que podían aportar más indicios, la policía suspendió la búsqueda en el parque, lo que provocó un nuevo escándalo, porque pocos días después unos investigadores privados contratados por la familia Levy encontraron un hueso de la pierna de la chica con un alambre retorcido a unos 25 metros de los demás restos. “Es inaceptable que no se hayan localizado estos restos”, tuvo que reconocer el jefe de policía, abrumado por las críticas, en una conferencia de prensa. Los titulares pusieron en foco la “negligencia policial”.

Chandra Levy y de Gary ConditCondit se convirtió en el primer sospechoso del asesinato de Chandra Levy (Grosby)

Cuando se encontró el cuerpo, el caso de la desaparición de Chandra Levy todavía tenía repercusión, porque pocos días después de que se le perdiera el rastro salió a la luz que la chica mantenía una relación amorosa clandestina con el representante demócrata por California, Gary Condit, un hombre casado 28 años mayor que ella. Los dos eran de Modesto, aquel estado del sur del país donde vivían sus familias, pero la relación la mantenían en Washington, lejos de la vista de sus vecinos.

Después de la desaparición de la chica, Condit se convirtió en el primer sospechoso y fue interrogado por la policía. Los registros de la factura telefónica de Chandra mostraron que llamaba habitualmente al número directo de Gary Condit, que era todo un personaje político en Washington. Tenía 53 años y había sido el alcalde más joven en la historia de Ceres, California, para después postularse al Congreso. Desde 1972 hasta el 2000 nunca había perdido una elección.

Casado y con hijos, cuando fue interrogado por primera vez el congresista negó tener una relación amorosa con Chandra, pero después debió admitirlo. Cuando se analizaron algunas prendas que la joven tenía en su departamento, se encontraron muestras de semen que coincidían con su ADN. Los investigadores registraron el apartamento de Condit el 10 de julio e interrogaron a la azafata Anne Marie Smith, que también mantenía una relación amorosa con él. Este dato se filtró a la prensa y potenció el escándalo: el congresista no tenía una sola amante, sino dos.

Molesto por las filtraciones, Condit se negó a someterse a una prueba con el detector de mentiras de la policía de Washington, argumentando que ya había superado una prueba efectuada por un examinador contratado de forma privada el 13 de julio. Esa información la dio su vocero, porque Condit se negaba a hablar del asunto con la prensa, creyendo que así minimizaría los daños a su imagen.

Aunque la policía lo había interrogado, Gary Condit nunca pudo ser considerado como sospechoso de manera oficial, pero el escándalo destruyó su carrera. En una encuesta nacional de Fox News/Opinion Dynamics realizada en julio de 2001 entre 900 votantes registrados, el 44 por ciento de los encuestados pensaba que el congresista estaba implicado en la desaparición de Chandra Levy y el 27 por ciento consideraba que debía renunciar a su banca. El 51 por ciento creía que actuaba como si fuera culpable; y solo el 13 por ciento opinaba que debía volver a presentarse a las elecciones.

Con esos datos frente a sus ojos, el 23 de agosto de 2001 Condit aceptó ser entrevistado por Connie Ching, de ABC News, para tratar de revertir la caída de su imagen. El programa fue visto por 24 millones de personas y, frente a la periodista, Condit aseguró que no había asesinado ni causado ningún daño a Chandra y que no tenía nada que ver con su desaparición. Cuando Ching le preguntó si había mantenido relaciones sexuales con ella, se negó repetidamente a responder. “Llevo 34 años casado. No he sido… un hombre perfecto y he cometido muchos errores. Pero, por respeto a mi familia y por una petición específica de la familia Levy, creo que es mejor no entrar en detalles sobre Chandra Levy”, contestó de manera evasiva.

La respuesta lo dejó mal parado y, ante la insistencia de la periodista, dijo que nunca había estado enamorado de Chandra y que no pensaba separarse de su esposa. “Solo conocí a Chandra Levy durante cinco meses. Y en esos cinco meses, nunca hablamos de futuro, de hijos, de matrimonio”, explicó. También aseguró que había colaborado con la policía, aunque omitió su negativa a someterse al detector de mentiras. “Trabajé con las autoridades en cada paso, les proporcioné información en cada entrevista y renuncié a muchas de mis libertades civiles para asegurarme de que tuvieran toda la información que necesitaban”, dijo.

El 5 de marzo de 2002, Condit perdió las primarias demócratas para su banca en el Congreso frente a su antiguo ayudante, Dennis Cardoza. Una nueva encuesta demostró que el caso de Chandra Levy había sido decisivo en la pérdida de apoyo de sus votantes habituales. “Yo sabía que no había hecho nada malo, ilegalmente. Así que no me preocupaba desde ese punto de vista. Ahora bien, sí me preocupaba políticamente… Aquí tenemos a un tipo que lleva casi 30 años en política. Nunca se lo acusó de nada, era muy popular y siempre hizo lo correcto, pero desde el punto de vista político y de relaciones públicas, la desaparición de Chandra fue catastrófica para mi padre”, contó años después su hijo, Chad.

Chandra Levy y de Gary ConditEn 2001 la policía encontró a otro sospechoso, un salvadoreño llamado Ingmar Guandique que estaba preso en una cárcel de Washington DC por agredir a dos mujeres en el parque de Rock Creek, donde habían hallado muerta a Chandra (Grosby)

Mientras Condit veía cómo su carrera política se caía a pedazos, la policía encontró a otro sospechosoun salvadoreño llamado Ingmar Guandique, de 20 años, que estaba preso en una cárcel de Washington DC por agredir a dos mujeres en el parque de Rock Creek, el mismo lugar donde presuntamente había desaparecido Chandra. Lo denunció en septiembre de 2001 un compañero de celda, Armando Morales, que era informante de la policía.

Según Morales, Guandique le contó que había matado a Chandra por encargo del congresista Condit, que le había pagado 25.000 dólares para hacerlo. Cuando lo interrogaron, el salvadoreño negó todo y dijo que ni siquiera conocía a la chica. La policía, que ni siquiera entrevistó a las dos mujeres que había agredido antes, decidió inexplicablemente descartarlo.

El caso se mantuvo sin novedades hasta 2006, cuando Cathy L. Lanier se hizo cargo de la jefatura de policía de Washington y ordenó a tres detectives veteranos que reabrieran la investigación, centrándose en Guandique. En septiembre de 2008 los investigadores registraron su celda de la prisión federal, donde cumplía su condena, y encontraron una foto de Chandra cortada de una revista. Con esa “prueba” y algunos testimonios, el 20 de abril de 2009 fue acusado en el Distrito de Columbia del asesinato de Chandra Levy.

En 2010 Guandique fue declarado culpable y condenado a 60 años de prisión. El salvadoreño siempre defendió su inocencia y durante el juicio sus abogados trataron de generar dudas en torno a la figura del excongresista Condit. El caso parecía resuelto, pero en 2015 Guandique consiguió la posibilidad de un nuevo juicio cuando sus defensores probaron que el testigo clave, Armando Morales, había mentido al decir que el salvadoreño había confesado el asesinato. Lo descubrieron mediante una grabación obtenida por una mujer, donde Morales decía que había cometido perjurio cuando declaró en el juicio. Con esas nuevas pruebas, la Fiscalía desistió de llevar adelante el nuevo juicio y pedir la anulación de la condena de Guandique. En 2017, después de cumplir su condena por la agresión a las dos mujeres, el salvadoreño fue deportado a su país natal.

Los familiares de Chandra aceptaron la decisión de la Justicia, pero no ocultaron el dolor que les causaba saber que el verdadero culpable de su muerte no había sido identificado y seguía en libertad. “Es doloroso. Y no sanás. Pensábamos que teníamos la verdad sobre Guandique, pero ahora siento que he vuelto a la ignorancia… Si él no lo hizo, ¿quién mató a mi hija?”, dijo su madre en una entrevista con ABC News por esos días. Convertida en un cold case, la investigación sobre la desaparición y la muerte de Chandra Levy no registra avances desde entonces.

Gary Condit nunca se recuperó del escándalo. Luego de perder su banca se mudó a Arizona y regentó dos heladerías Baskin-Robbins con su mujer y su hijo. Cuando la franquicia fracasó, Condit fue condenado a pagar a la empresa 98.000 dólares por incumplimiento de contrato. Regresó entonces a California, donde gracias a sus viejos contactos políticos consiguió trabajo como lobista para un estudio de abogados de Sacramento.

por INFOBAE

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