abril 22, 2026

Tu Revista Digital

Ofrecemos una amplia gama de información para entretener e informar a nuestros lectores.

Mimmo Rotella en el Palazzo Ducale de Génova, un fragmento todo

Mimmo Rotella. La tigre, 1962. Colección privada

Génova,

Hubo quien quiso llamarlo el Andy Warhol italiano, pero la etapa en la que Mimmo Rotella se dejó influir por el Pop Art fue sólo una cara de las varias que articulan la trayectoria compleja de este artista calabrés, que llegó a convertirse en una figura emblemática del Nuevo Realismo en Francia y es internacionalmente reconocido por sus collages, a los que él se refería como double décollage y que creaba a partir de los muchos carteles desgastados que arrancaba de los muros del casco antiguo de Roma.

Trabajó en ellos desde los cincuenta, y no fue pionero en la elaboración de obras de ese tipo (Hains y Villegle, los dos franceses, ya habían iniciado proyectos similares en colaboración), pero él no mostraba en las galerías esos papeles tal como los había extraído -rasgados y sin intervención por su parte, como hacían aquellos contemporáneos-, sino que aplicaba a estos fragmentos supervivientes del bullicio urbano materiales pictóricos y arrancaba, en algunas ocasiones, otros fragmentos más. Los tres autores, junto a François Dufrene, se darían a conocer como Les Affichistes, por convertir ese material en la base de su producción.

El fruto de aquel proceso de trabajo, y sus pinturas iniciales, eran fundamentalmente abstractos, pero el rumbo de Rotella cambió cuando en los sesenta empezó a incorporar a su obra imágenes de objetos de consumo y de actores y actrices, experimentando con la fotografía, las técnicas audiovisuales y los métodos de producción visual. Le interesaban los medios de comunicación de masas y reflexionó sobre su poder creciente tras la II Guerra Mundial, por eso Pierre Restany le invitó a unirse a esos nuevos realistas galos, colectivo en el que hacia 1960 ya se encontraban involucrados otros creadores que trabajaban con carteles, como Tinguely, Yves Klein, Spoerri o Arman, todos ellos exploradores de las posibilidades artísticas de los instrumentos cotidianos.

Además, Rotella no sólo fue pintor: cultivó una poesía experimental basada en el poder de los fonemas que él llamaba “epistáltica”.

Desde el próximo 24 de abril y hasta septiembre, el Palacio Ducal de Génova le brinda una exposición retrospectiva que recorre, a través de un centenar de piezas, más de sesenta años de andadura del artista, desde ese periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial hasta sus Nuevos Iconos finales.

Dos décadas después de la muerte en Milán de este autor nacido en Catanzaro, la exhibición, comisariada por Alberto Fiz y organizada en colaboración con la Fundación Mimmo Rotella, pretende devolver complejidad, coherencia interna y vigencia a las creaciones de un artista muy a menudo encasillado, pero que tuvo la capacidad de interceptar e interpretar de forma radical las transformaciones de la sociedad de la imagen y poner de relieve la profundísima relación entre arte, comunicación visual y consumo en la etapa final del siglo XX.

El itinerario expositivo parte, como dijimos, de sus investigaciones de las décadas de los cuarenta y los cincuenta, cuando Rotella abordó la abstracción y las propuestas surrealistas, experimentando con soluciones formales que ya revelaban su deseo de superar los límites tradicionales de la pintura. Fue en estos años cuando surgió en él una actitud crítica hacia la imagen y la materia, que alcanzaría su plena expresión en años posteriores.

El corazón de la muestra estará dedicado, como era de esperar, al décollage, ese gesto que, más que ningún otro, hizo de Rotella una figura relevante de la vanguardia europea. Convirtió el rasgado de carteles publicitarios tomados de la calle en un acto estético y, al mismo tiempo, político; en una acción capaz de trastocar el significado original de la imagen y transformar en materia artística lo que estaba concebido para el consumo rápido. Como señala el comisario Fiz, “lo que cuenta ya no es lo que está en la superficie, sino el aspecto fragmentario y fragmentado de una dimensión real destinada a cambiar bajo la mirada cómplice del observador”.

A través del décollage, Rotella pareció interceptar los balbuceos de la sociedad mediática y desenmascarar sus mecanismos, desvelando la fragilidad y transitoriedad de las imágenes que la pueblan. Esos carteles rotos a conciencia, superpuestos y consumidos por el tiempo y por la acción humana, devienen el escenario de la gestación de una nueva estética, en la que el desorden y la estratificación se convierten en instrumentos de conocimiento. En ese sentido, romper nunca es un gesto destructivo, sino, en su caso, un acto de revelación que puede dejar al descubierto la verdad oculta tras el seductor barniz de la comunicación visual.

Mimmo Rotella. La tigre, 1962. Colección privada
Mimmo Rotella. La tigre, 1962. Colección privada

La exposición incluye, igualmente, algunas de las obras más emblemáticas del artista, que marcan las etapas fundamentales de su investigación. Entre ellas podemos citar Naturalistic, de 1953, un collage sobre lienzo con espejos y cristales que atestigua sus vibrantes experimentaciones materiales; La tigre de 1962 e Il punto e mezzo de 1963, dos de sus primeras intervenciones directas en el mundo de la publicidad; y Tenera è la notte, de 1962. Se presta especial atención, asimismo, a las obras dedicadas a Marilyn Monroe, icono por excelencia del imaginario mediático en aquel momento, cuya imagen es reiterada, lacerada y transformada en símbolo de la cultura de masas, también por Rotella.

La antología continúa con una selección de trabajos de los años siguientes, que documentan la constante capacidad de este autor para renovar su lenguaje sin renunciar nunca a la coherencia de sus estudios. Entre sus piezas más tardías en Génova se encuentra un gran décollage sin título sobre chapa de los noventa, que reivindica la monumentalidad y la fuerza física del gesto; y Attenti, su último montaje de ese tipo, testimonio extremo de una práctica que se mantuvo vital hasta el final.

Junto a ese procedimiento, la exposición explorará esas otras técnicas experimentales desarrolladas por Rotella a lo largo de su carrera: del artypo al effaçage, del frottage a los lienzos emulsionados, de los arrastres fotográficos a las extroflexiones. Estas aventuras, lejos de ser meras variaciones formales, revelan su interés continuo por la materia, el fragmento y los procesos de transformación de la imagen, y confirman su papel como testigo lúcido de la revolución tecnológica y mediática del siglo XX.

En la década de los ochenta, esta tensión técnica llevó al artista a la sobrepintura, que desarrolló en paralelo, pero autónomamente, al regreso a la pintura promovido por corrientes como la Transvanguardia. Incluso en esta época, Rotella mantuvo un rol independiente, sin involucrarse programáticamente en ningún movimiento; de hecho, su interés por el graffiti demuestra una continuidad respecto a la querencia por la calle y los lenguajes urbanos que ya había dominado sus años primeros.

Se completará el recorrido con materiales de archivo y audiovisuales que incidirán en los nexos vitales entre la obra de Rotella y el periodo histórico en el que se desarrolló.

Para el Palazzo Ducale de Genova, conmemorar su figura veinte años después de su muerte implica la posibilidad de repensar el rol de las imágenes en la sociedad contemporánea y su capacidad para influir en la percepción colectiva. En una época dominada por las redes sociales y la circulación sin fin de contenidos visuales, su legado continúa aportándonos herramientas críticas para interpretar lo real, comprender la fragilidad de la memoria, el poder del fragmento y la posibilidad de transformar el desorden en forma estética válida en la contemporaneidad.

Mimmo Rotella. Tenera è la notte, 1963. Colección privada
Mimmo Rotella. Tenera è la notte, 1963. Colección privada

 

 

“Mimmo Rotella 1945 – 2005”

PALAZZO DUCALE

Piazza Matteotti 9

Génova

Del 24 de abril al 13 de septiembre de 2026

 

OTROS CONTENIDOS EN MASDEARTE:

Ver fuente